La obra de teatro es la tragedia
del príncipe Hamlet (hijo del rey de Dinamarca, Hamlet, y de la reina Gertrud),
universitario que debe regresar a su hogar porque su padre ha muerto y su madre
se ha casado con su cuñado Claudio. Una vez allí intuye que los asuntos
familiares no marchan según debieran lunes, 28 de julio de 2014
MITO DE HAMLET
La obra de teatro es la tragedia
del príncipe Hamlet (hijo del rey de Dinamarca, Hamlet, y de la reina Gertrud),
universitario que debe regresar a su hogar porque su padre ha muerto y su madre
se ha casado con su cuñado Claudio. Una vez allí intuye que los asuntos
familiares no marchan según debieran martes, 12 de febrero de 2019
EL AMOR EN SHAKESPEARE
Tengo
en mis manos una joya en todos los sentidos. Literalmente es una preciosidad, un
librito pequeño, casi cuadrado, encuadernado en oro viejo con ilustraciones de
los más grandes pintores renacentistas, desde la Muchacha peinándose de Bellini, que enmarca la portada, hasta otras
figuras de Tiziano, Rafael, Durero, El Veronés, El Perugino, o imágenes del
siglo XIX de Frederick Bacon, Rossetti o Godward. La calidad del papel es
insuperable y, una greca en tono dorado mate, casi marrón, que reproduce las
baldosas de catedrales o monasterios ingleses, termina de adornar las páginas.
El contenido, acorde con la forma, está compuesto de poemas o fragmentos de
diferentes obras del Bardo de Avon, todos relacionados con el amor, de ahí el
título del libro: El amor en Shakespeare.
La autora de la selección es Helen Exley, quien ha demostrado un gusto
exquisito y gran amor hacia el poeta.
Después
de leer algunas obras de Shakespeare, llegué a la conclusión de que para el
autor, la mujer significaba más que una musa, era mucho más que el complemento
del hombre; la mujer de Shakespeare es la fuerza, la inteligencia, la decisión,
la bondad, tal como lo demuestran Julieta, Lady Macbeth, Desdémona, Ofelia o la
reina Titania. Pero probablemente sea en Trabajos
de amor perdidos donde lo diga más claramente a través de la disertación de
Berowne, cuando se da cuenta de que sin mujeres ellos no son nada y así se lo
argumenta a Dumaine, Longaville y al propio Rey «Los ojos de las mujeres centellean como el verdadero fuego de
Prometeo; ellas son los libros, las artes y las academias que enseñan,
contienen y nutren a todo el mundo: sin ellas, nadie sobresale en nada.»martes, 27 de diciembre de 2016
LA HABITACIÓN DE NONA
Está
claro que para llegar a estos extremos hemos de tener una mente
distorsionadora, que siempre o a intervalos sea capaz de fabricar una realidad
a nuestro gusto; lo malo es que esta realidad no nos envuelve de forma
constante sino a ratos para, con despótica crueldad, presentarnos en ocasiones
aquello que odiamos e intentamos evitar. Creo que esto podría resumir el libro
de relatos La habitación de Nona. El título apunta al primer cuento y
consigue erigirse como título general porque los cuentos están relacionados;
aunque no tengan nada que ver unos con otros, la autora establece algún guiño
que los conecta, pero lo fundamental es que todos están construidos desde ese
espacio cerrado que supone la mente y por donde nos movemos con total
naturalidad. Nona es, asimismo, la protagonista del primer cuento y se va
convirtiendo en la metáfora del resto de protagonistas, todas femeninas, todas,
probablemente, alter ego de Cristina
Fernández. La narradora, en primera persona, va pues intercalando espacios
abiertos que aluden a la realidad, con otros cerrados que invocan a la mente,
al pensamiento, para adentrarse en el sueño y vivirlo feliz, mucho más feliz
que cuando debe afrontar lo tangible, hasta que consigue olvidar el no ser y
utilizar la imaginación como arma para poder enfrentarse a la vida.jueves, 13 de noviembre de 2014
ASÍ EMPIEZA LO MALO
Pero
no voy a centrarme en esta apreciación, porque lo que de verdad he sentido al
leer Así
empieza lo malo es que el mito de Shakespeare sigue vivo en Javier
Marías. El estilo de nuestro escritor, ya reflexivo de por sí, se repliega en
su novela para hacer aflorar, entre historias paralelas, conceptos universales;
así el lector, desde las primeras páginas comienza a darse cuenta del valor que
los cónyuges de matrimonios largos se otorgan entre sí: el mismo que la vista
del salón, algo con lo que se convive de forma excesivamente natural; comienza
a percibir cómo tendemos a hablar sin escuchar en las conversaciones; cómo la
doble moral católica continúa impávida desde siglos «todos sabemos que Dios es interpretable y que a todos nos entiende si
nos explicamos como es debido y le venimos con buenas razones».miércoles, 6 de agosto de 2014
EL GRAN FRÍO
En esta segunda entrega,
de lo que parece se puede convertir en serie, Ana Martí ha cambiado de
periódico (por razones políticas) y publica noticias bajo seudónimos (por idénticas
razones). Y de nuevo, lo que en un principio parecía un caso de arrobo
religioso, una niña a la que le sangran manos y pies como si se tratase del
mismo Cristo, se convierte en un horror para la periodista que debe aclarar una
serie de muertes con lo que parece la oposición del pueblo entero.miércoles, 21 de junio de 2017
MI VERDADERA HISTORIA
Así
pues, el principio de la novela despierta ya en el lector una desazón que no lo
abandonará hasta el final. La función apelativa introduce un primer
desdoblamiento. El protagonista exhorta al lector a que se convierta en él, a
que sienta un dolor parecido a la ansiedad mística del «muero porque no muero», «sentid en vuestro corazón cómo se detiene el
mío [...] y huid de la escena del crimen sofocándoos porque no respiráis y
asfixiándoos porque respiráis demasiado».lunes, 30 de septiembre de 2024
LA LETRA HERIDA
Hace
más de cuatro años leí La última canción de primavera y me
impactó que un chico de 25 años escribiera algo tan profundo. Aquella novela
deja en el lector la sensación, relajante, de que escuchar al otro pasa por
escucharnos a nosotros mismos. Lo más importante de lo que les ocurre a los
personajes de los relatos, ocurridos en Tokio, es la comunicación que mantienen
entre ellos.
Algo
más tarde leí Sakukibara; también el protagonista necesita escuchar para
entender. Resalta cómo el ambiente mágico de este cuento impregna de belleza el
argumento.
El
autor, Sergio Hernández, me ha
vuelto a sorprender, ahora en Valencia, con una novela totalmente distinta. Una
novela que nos recuerda a las grandes obras del realismo español. Sergio
abandona la magia ambiental de su obra anterior y se introduce en la
representación efectiva de la Valencia de la segunda década del siglo XX, para
sumergirnos a nosotros en el magnetismo de su escritura.
La
novela, como las grandes producciones, está dividida en cuatro partes: I, La
ciudad de la luz. Parte II, El prisionero de las sombras. Parte III, La muralla
invisible. Parte IV, La letra herida, parte menos extensa y donde se
desenvuelve todo.
A
principios del siglo XX, Miguel, un estudiante de Lengua y Literatura, debe
regresar a Valencia tras la muerte de su padre para pagar las deudas que ha
dejado. Sin dinero, acepta el trabajo para el que su amigo Ramón lo recomienda,
como albañil, en la construcción de la Estación del norte. Miguel descubrirá
una ciudad, que no es la de su infancia, en la que las revueltas sindicales
esconden a un asesino que aniquila a los líderes. A la preocupación por los
crímenes se unirá la del peligro que encierra el trabajo y la lucha moral al
enamorarse de María, la mujer de Ramón.
El
narrador, en tercera persona, como corresponde a los grandes del Realismo,
cuenta no solo lo que va ocurriendo al protagonista, también las dudas al
enfrentarse a un nuevo trabajo desconocido para él, el miedo y la inseguridad
del ambiente, «Miguel pegó un grito al
caer y sintió el retroceso del arnés como un latigazo en su cuerpo cuya
voluntad era la de partirlo en dos. El dolor lo invadió de inmediato, pero, en
cuanto se dio cuenta de que estaba suspendido en el aire, el vértigo que tan
bien había domado en las escaleras lo golpeó hasta casi perder el conocimiento».
Los
lectores nos vamos enterando de los hechos, sobre todo, desde el punto de vista
de Miguel, sabemos lo que piensa y siente en cada momento, sobre él mismo y
sobre los demás personajes; pero no hay otro punto de vista, por lo que al
complicarse la trama con lo más típico de la novela negra, la expectación y la
tensión por cómo se desarrollarán los hechos se unen al testimonio crítico del
que somos conscientes: los altercados entre los sindicatos y las tropelías
hacia los más desfavorecidos para sacar adelante un proyecto que beneficiará a
la ciudad, contribuirá al progreso de los valencianos y sobre todo enriquecerá
a unos pocos a costa de extorsionar a muchos.
Pero
dentro de esta gran novela negra realista, nos encontramos con la relación
sentimental de Miguel y María que, también como en las grandes obras del
Realismo, debe luchar con la relación trascendental del matrimonio Ramón-María,
formando un triángulo del que será complicado salir.
Somos
testigos de las condiciones matrimoniales y de la emoción de los enamorados;
tanto Miguel como María se dejarán llevar por los sentimientos y las ansias de
libertad.
Asimismo,
La letra herida reproduce la España
de principios de siglo, con los conflictos laborales, la acción policial y las
consecuencias de esta en los ciudadanos, marcados por el temor y la opresión, «Accionaron el pomo y, cuando oyeron los
murmullos de terror de los que allí dormían, los acallaron a golpes». Sin
embargo observamos cierto costumbrismo en la exaltación de los bailes y
celebraciones de aquellos que no tienen nada, cuyas aspiraciones se limitan a
imaginar un futuro tranquilo mientras intentan sobrellevar el presente, «Los Gatos subieron el volumen de la radio,
por una noche todos decidieron celebrar la vida […] Bailaron y cantaron sin decoro
ni vergüenza hasta bien entrada la noche […] hasta que el sereno de la finca de
al lado…».
La
precisión de los detalles es evidente, también el lenguaje utilizado es
coloquial, en el que abundan las expresiones típicas valencianas, «¡che!», «fill de puta», «le diu el mort al
degollat, qui t’ha fet eixe forat?» y castellanas «a correprisa», «la bola mundi».
En
La
letra herida, las premoniciones son importantes. Miguel arrastra una
maldición, los lectores nos enteramos enseguida, al principio de la novela,
cuando conoce a María «En el mundo lleno
de aflicciones de Miguel […] rara era la vez en la que había encontrado
consuelo en las mujeres. Su maldición, o eso creía, había comenzado…» y
habremos de llegar al final para saber si la ha superado, pues las inquietudes
que genera la lectura no son solo políticas o criminales, también en el amor
encontramos incertidumbre y misterio.
Todo
es interesante en la novela, aparecen referencias literarias y de la vida de
algunos escritores; el ansia de libertad de Madame Bovary se ve reflejada en la
vida de María, también mal casada y con grandes sueños para combatir su
frustración. Tanto María como Miguel han sufrido la muerte de sus padres por lo
que, de alguna manera, se convierten en depositarios de sus problemas, lo que
nos recuerda al Hamlet de Shakespeare y a los conflictos románticos que surgen
en La gaviota, de Anton Chejov «—Es diferente a Mme. Bovary. Una obra de
teatro». Además, Miguel escribe cartas de amor para que sus compañeros las
envíen a sus novias o mujeres y «lo
cierto es que eso lo hacía sentir un poco como Oscar Wilde. ¡Y le encantaba!».
Asimismo aspira, como Unamuno, a dar clases en la universidad de Salamanca y,
como el escritor, reflexiona sobre la problemática existencia del ser humano.
Y, entre los grandes de la literatura, no podía faltar el fundador de El Pueblo, el valenciano Blasco Ibáñez
que, aquí, aparece como un personaje más, «Blasco
Ibáñez dirigió una mirada de soslayo hacia donde estaba y Miguel se vio
obligado a agachar la vista con una sonrisa que copaba todo su rostro».
Y si la literatura real está incluida en esta ficción para unir las Humanidades a la vida, los golpes de efecto, constantes, se encuentran en todos los temas que Sergio Hernández toca en el argumento: las injusticias cometidas sobre las clases sociales bajas; la traición a los compañeros por miedo o por afán de superación; el maltrato a la mujer; la violencia policial, fruto del embrutecimiento; el adulterio, visto como una solución natural aunque no deje de ser tabú y la soledad del hombre, a pesar de vivir rodeado de gente y avances, que le hará experimentar un vacío emocional. Deberemos leer La letra herida para saber si Miguel llena su vacío… O no…












