sábado, 27 de mayo de 2023

EN LA BOCA DEL LOBO


Elvira Lindo ha ido evolucionando en su narrativa de forma espectacular pero sigue conservando personajes inocentes, buenos, que piden a gritos que la vida les vaya bien o mejor o un poco menos peor. Aún estoy impactada con su última novela porque, aunque ya el título sugiere y el comienzo avisa de que la vida no es un camino de rosas, «la vida no te da armas para defenderte cuando eres niña, te las da cuando ya es demasiado tarde», En la boca del lobo espolea al lector hasta sacarlo del sillón confortable en el que está inmerso en la historia y lo obliga a reflexionar, a ver las cosas desde el punto de vista del niño, a plantearse una vez más si los seres humanos lo somos, si las mujeres venimos al mundo con el instinto maternal impuesto, si somos capaces de infligir daños irreparables y seguir viviendo.

No cabe duda de que Elvira Lindo se ha consagrado como una de las mejores escritoras actuales. En la boca del lobo es una novela dolorosa pero esperanzada. Es lo bueno que tiene la gente buena, siempre ve un rayo de luz por el que caminar en la oscuridad. El argumento es bastante sencillo, Julieta va con su madre, Guillermina, al pueblo de ésta, en el que se crio de pequeña y del que salió con quince años, embarazada, para volver únicamente durante algunas vacaciones. Han heredado la casa de su tío, una casa pequeña, en el monte, que a pesar de no ser acogedora el entorno consigue atrapar a la niña y, una vez transcurrido el tiempo de estancia inicialmente previsto, Julieta le pide a su madre que se queden allí.

Julieta no quiere volver a la ciudad, no quiere volver al colegio, sabe que va a repetir y aun así es incapaz de hacer lo que le han mandado para no quedarse más atrasada en el nivel educativo. Julieta no se centra en nada. Sólo pasea por el pueblo, habla con las mujeres, conoce a Virtuditas, la nieta de Virtudes y Leonardo, aprende de Emma, otra que, como lo fue su madre en su día, es criticada por las vecinas a causa de su comportamiento con los hombres. A pesar de todo, Julieta siente la conexión con la naturaleza y siente una relación franca, consecuente, lejos de la falsedad dolorosa, terrorífica que está viviendo en su casa de la ciudad. Julieta le pide a Guillermina que se queden allí, pero ésta tiene otros planes en los que su hija es un estorbo.

La autora emplea, en la narración, elipsis anisocrónicas para que tengamos presente que, aunque Julieta no se queda en el pueblo, vuelve de manera esporádica y sigue en contacto con sus habitantes, «Julieta los saluda tímidamente […] Virtudes, franca y sin reparos, se echa en brazos de su amiga, la reconoce como tal a pesar de esa década que las ha convertido en mujeres». Otros diez años después regresará al pueblo para quedarse, dispuesta a empezar una nueva vida con quienes la quieren de verdad y dispuesta, a pesar de todo, a querer.

La novela incide en lo más profundo de la mujer, expuesta a ser destruida en cualquier momento y a destruir. No hay ocasiones propicias para Guillermina o para la abuela Esmeralda, solo han tenido contacto con la soledad, con la rutina embrutecedora del campo, con la crudeza que supone una familia que no quiere otra familia como la que tuvieron. La naturaleza idílica, puede convertirse en algo asfixiante, en actitudes que no se corresponden con las palabras que agravian, que difaman. El monte, remanso de paz, puede transformarse en una trampa mortal de la que es difícil salir intacto si estás solo, «Me tendió la mano, me habló tiernamente, bonica, qué se te ha perdido a ti en el monte y en plena tormenta». La naturaleza alejada de la civilización, puede perseguir, silenciosa, a quienes se adentran en ella, a pesar de que también la civilización está llena de sombras. Son las sombras de los hombres, sus arrebatos, los que nos persiguen de verdad.

En En la boca del lobo aparecen rencores, vilezas, secretos innombrables cuyo recuerdo bastará para traicionar o castigar. Pero también lo hacen sentimientos de ternura en medio del dolor más absoluto.

La mujer queda retratada desde lo más profundo de unas heridas que no causarán sino miedo y venganza, heridas que no cicatrizan y la animalizan más que los propios animales, «antes la mata el zorro que permitir que sufra». El estilo, sobrio, se abre constantemente a la fantasía mezclando situaciones oníricas con el surrealismo para ahondar en la soledad y en las misteriosas relaciones entre Julieta y los habitantes del pueblo y con ella misma, «y entonces decía el melonero, ¿por qué te quieres deshacer de ella? Porque tiene un sapo en la barriga, contestaba mi madre».

Las mujeres de Elvira Lindo sufren; las niñas quedan atrapadas en cierta hostilidad recubierta de paternalismo hipócrita que las hunde en el dolor y la soledad. El campo es un ambiente cerrado, inquietante a pesar de aparecer abierto y atractivo. Un ambiente en el que el desamparo refleja la tensión y las emociones violentas de unos personajes en confrontación con ellos mismos, «sé que la herida no se va a cerrar nunca. ¿La ves? No es la quemadura de aquel metal al rojo vivo […] sino la cobardía de él […] ahora, ya enterrada esa pobre mujer, cuando me arrepiento de no […] mostrarle mi gratitud».

Los diálogos potentes retratan a los personajes y las analepsis y prolepsis continuas consiguen que los vayamos descubriendo poco a poco, que vayamos adivinando lo que piensan a través de las descripciones impresionistas, que dejan al aire los sentimientos y de otras, expresionistas, que deforman las situaciones con la intención de degradar a aquellos por quienes, en el fondo, sienten pena, «Virtuditas, de pronto, suelta una arcada profunda y sonora, y yo me echo para atrás para esquivar el vómito. Y ahora yace en el suelo, sobre su propio vómito de alcohol no digerido, como muerta».

Elvira Lindo es capaz de ampliar las miserias morales con duras exposiciones que reflejan el mundo desolado del campo, el estado puro del hombre, al mismo tiempo que especifica sus íntimas percepciones desde la sensibilidad más absoluta, «Los que han sobrepasado los ochenta años en estas condiciones […] Soportan el dolor de las articulaciones con resignación y viven con dignidad hasta el día en que dejan de tener hambre».

En esta novela encontramos presentes existencialistas fruto de pasados resentidos que, a pesar de todo, luchan para encontrar un futuro que borre el eterno día a día doloroso. Un futuro que viene de la mano de una mujer libre capaz de ser y hacer feliz.

sábado, 20 de mayo de 2023

TODO VA A MEJORAR


La dictadura perfecta tendrá la apariencia de una democracia, una cárcel sin muros en la cual los prisioneros ni siquiera soñarían con escapar. Un sistema de esclavitud donde, gracias al sistema de consumo y entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre

 

(Aldous Huxley. Nueva visita a un mundo feliz)

 

No cabe duda de que la influencia de Un mundo feliz ha sido universal y evidente en la novela de ciencia ficción. Es tentador presentar un mundo en el que el Estado controle la totalidad de los movimientos y pensamientos de sus habitantes. Incluso Huxley analizó su propia obra para, en 1958, razonar sobre sus aciertos en las tendencias políticas que amenazaban la libertad del ser humano.

Almudena Grandes también quiso dejarnos una novela que tratara sobre este tema; para ello plantea una distopía en la que el Estado planea la vida de los españoles, gobernados por hombres sin escrúpulos cuyo mayor interés es el poder. Hombres en la sombra que manejan mequetrefes, rostros aparentes que defenderán lo que les ordenen, rostros que no interesa que piensen y quieren también dinero y poder: «…había insistido en ponerle de número uno por Madrid porque parecía un actor de cine y la belleza masculina siempre había dado buenos resultados electorales en España».

Lo curioso de Almudena es que ella, inteligente, sensata, amante del pueblo español en general y del madrileño en particular, defensora de los derechos humanos en cualquier circunstancia, escribió una novela distópica pero no tanto; una novela en la que advierte de algunos peligros que ya estamos viviendo. A lo mejor es que nos encontramos en la antesala de un apocalipsis. No vivimos una dictadura, pero la libertad se resiente al hablar de justicia. Estamos presenciando discursos de gobernantes que sólo quieren dañar esta democracia de forma que la mayoría de ciudadanos no se entere, discursos que pretenden conducir al pueblo a través del engaño y que suponen un ataque a nuestra inteligencia, porque lo que plantean de forma individualista desembocará en una falsa justicia.

En Todo va a mejorar, a través de un virus informático, el Movimiento Ciudadano ¡Soluciones ya! dirigido por el empresario megalómano Juan Francisco Martínez Sarmiento, produce un gran apagón que deja sin internet a la población. A esto se van sumando tres pandemias sospechosas que privan a los españoles de libertad de movimientos. Martínez Sarmiento consigue que esta crisis lo sea para según qué estrato social, por lo que asume, como el Gran Capitán de los Reyes Católicos, reconquistar el reino para aquellos que, seguro, le rendirán pleitesía. Sólo tiene que emplear una fórmula utilizada ya en la antigüedad. El panem et circenses romano se transforma, en nuestro futuro inmediato, en una sociedad de consumo organizada en la que no faltan alimentos, no falta diversión, pero falta libertad.

Da igual, estamos en la era de no pensar y dejamos las grandes decisiones en manos de quienes no están dispuestos a que bajen sus rentas ni su poder. El nuevo gobierno lo tiene todo bajo control, «La disolución por decreto de las oenegés se vio compensada por el anuncio de una institución nueva, El Cuerpo Nacional de Voluntarios para la Repoblación de la España Vaciada»; el ejecutivo está formado por personas que actúan de espaldas a los ciudadanos, personas que mienten pero apenas se nota porque a nadie le interesa cambiar su forma de vivir sin penurias; son falsos “proactivos” que actúan para prevenir los posibles problemas que atenten contra sus intereses.

Pocas mujeres han acumulado tanto éxito literario, en vida, como Almudena Grandes. El paso del tiempo fue tomando cuerpo en sus novelas, la memoria histórica, el recuerdo como parte de un pasado que nos pertenece y sin él no podríamos entender nuestro presente. Esta obra póstuma es una novela coral, los protagonistas son los futuros madrileños que viven las consecuencias de nuestro presente, en el que cada vez hay más usurpadores, corruptos, mala gente que se considera impune a sus fechorías, gente que está por encima del bien y del mal y trata al pueblo como si fuera idiota.

La literatura de Almudena está plagada de personajes complejos, secundarios que nos abren su mente y sus sentimientos a cada paso. Todo va a mejorar no podía ser menos porque la autora, con tanta vida, tan llena de amor por Madrid no podía permitir que una serie de desnaturalizados acaben con ella, por eso tras «una familia de virus mutantes capaz de generar sus propios antivirus que mutan al mismo ritmo», a la que sucedieron varias pandemias que dejan al pueblo como un títere en manos de dioses caducos, aparecen personas que aman, que quieren sentirse libres, que necesitan preocupaciones y conflictos para intentar, al menos, solucionarlos.

Como siguiendo la distopía propuesta en el cronotopo novelado, el narrador expone diferentes líneas informativas que en momentos determinados se unen a la continuidad del presente. Novela y vida van de la mano. El núcleo de la novela es el afán de superación que tienen «los parias de la tierra», pero para vencer hay que luchar unidos contra el sistema, «lo que se había propuesto era una tarea inabarcable, demasiado grande para una sola persona». Sólo en equipo podrán sacar a la luz las barbaridades cometidas por los gobernantes y conseguir que sean los ciudadanos quienes se vayan dando cuenta «y antes de aparcar la furgoneta en la puerta de la pastelería, ya habían descubierto tres pintadas más».

En Todo va a mejorar encontramos una advertencia al ser humano: No podemos dejar que los endiosados dirijan nada porque un dios decide cómo han de vivir los hombres y cuánto y, si algo se complica, sólo ha de mandar alguna plaga que ponga un remedio favorable a sus intereses «Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó. Él había tardado mucho más tiempo, pero se había ganado el mismo descanso […] Alejandro Fernández sintió un escalofrío […] Su viuda tardó más de un mes en encontrarlo […] Una putada, concluyó el Gran Capitán para sí mismo […] no quedaba más remedio que ir pensando en provocar la cuarta (pandemia)».

También localizamos un consejo: Si queremos seguir viviendo como seres humanos hemos de tener cuidado con la Inteligencia Artificial, porque quien la controle, dominará el dinero, el poder y los movimientos del resto.

Almudena Grandes nos desea un futuro, mejor o peor, construido por nosotros, un futuro en el que los aciertos sean fruto de haber aprendido de los errores.

El estilo de la novela, a pesar de que el ambiente revela cierta ciencia ficción, es realista; el lenguaje mantiene la capacidad comunicativa reflejo de diálogos situacionales actuales cargados de gran fuerza y emoción «—…Todo el santo día dando la murga con la patria de los cojones, como si España fuera el jardín de su casa, como si los demás fuéramos unos parias que no tenemos dónde caernos muertos. Y lo peor es que los tenemos dentro».

Almudena nos conmina a no conformarnos, a luchar por un mundo que estrene cada generación y no deba vivir según los que están en el poder si anulan la capacidad de actuar por propia voluntad, porque «Votar cada cierto tiempo no te hace libre cuando tienes que regresar a casa de tus padres sin trabajo y con treinta años».

¡Qué grande, Almudena, hasta el último momento!

sábado, 13 de mayo de 2023

SOLO HUMO

Me gusta el estilo de Juan José Millás; me gusta leer sus artículos porque tienen cierto aire habitual con el que te sientes identificado, o al menos queda la sensación de que van dirigidos a quien los lee. Me gusta la novela de Millás porque reina el absurdo; si no la tomásemos así muchos de sus argumentos serían calificados de espeluznantes.

Y espeluznantes son los cuentos traídos a su última novela, Solo humo, que me han llamado la atención por el papel que la mujer tiene en ellos. De todos es sabido, por la historia, por la experiencia y aun por el refranero que la mujer ha sido denostada de manera amplia y reiterada «Mujeres y malos años nunca faltaron». Y es raro que el hombre haya quedado como débil, tolerante, el que acepta los improperios de la mujer cuando ha sido ella la maltratada. En la literatura popular el consejo a los hombres es de desconfianza y precaución en su trato con las mujeres. Está claro que cuando ha circulado por todos los escritos ha sido para crear una conciencia social que sea asumida como cierta. Es una curiosidad que nombro porque en Solo humo recordamos a la madrastra de Cenicienta o a la madre de Hansel y Gretel, culpables del mal de sus hijos y de sus maridos y responsables del comportamiento negativo de estos «—Los abandonaremos en una parte aún más profunda del bosque, allí de donde no puedan regresar».

La literatura de Millás desconcierta en general, es como leer un sueño, una pesadilla de las que cuando despiertas te queda la impresión de que ha podido ser real. En su última novela se dan cita el terror y la fantasía de los cuentos tradicionales con lo peor de lo cotidiano y la ausencia de sentimientos en la vida real, «El cuento se refería a una época remota en la que las jóvenes se presentaban en palacio ofreciéndose como una mercancía a los príncipes, aunque en la vida real había ocurrido algo muy parecido con un productor de cine americano que abusaba de las aspirantes a estrellas». También ocurre aquí, no nos engañemos. Da igual que haya pasado en un tiempo remoto o en el actual, da igual que forme parte de la literatura o del día a día. La ausencia de sentimientos está latente en Solo humo, novela en la que Carlos recibe una herencia de su padre ausente el día de su decimoctavo cumpleaños. Carlos padre le deja su casa y unos ahorros. Carlos hijo decide irse a vivir allí y encuentra un libro de cuentos de los hermanos Grimm, en el que puede introducirse como fantasma y vivir la literatura de primera mano. Por allí se tropieza con el fantasma de su padre, que lo enseña a desenvolverse por el mundo de la imaginación, pero no lo ha perdonado, así que Carlos decide vengarse de él ocupando su puesto: se enamora de Amelia, la vecina de la que estaba enamorado Carlos padre, y tiene una hija con ella (que ocupará el lugar de Macarena, hija de Amelia y muerta unos meses antes de cumplir 10 años) ¿Es posible olvidar a una hija tan pronto? En Solo humo, sí, porque el problema de la identidad está presente en un caos absolutamente ordenado, como si Carlos tuviese el poder de decidir que sus fobias y deseos fueran cumplidos.

La idea de “matar al padre” está presente; sin embargo no he encontrado el clima de asfixia de otras novelas. Carlos no quiere una vida propia sino la que no tuvo con su padre. Partimos de un fracaso personal. Además se hace cargo de todo lo que supuestamente le hubiese gustado tener a Carlos padre: la mujer y la hija que hubiera deseado tener. Pero acepta las responsabilidades eludidas por el padre que le impidieron ser feliz.

Carlos decide vivir todo aquello que su padre imaginó pero no puso en marcha, por lo que siempre estuvo solo a pesar de estar acompañado de sus vecinas. También Carlos hijo se sintió solo a pesar de la compañía y atención de su madre. El hijo quiere redimir el dolor de la soledad de la ausencia paterna «Carlos miró el reloj […] En la vida, el tiempo discurría despacio […] imaginó la vida como una sucesión de destierros de uno mismo». El tema quevediano de la brevedad de la vida también ocupa las páginas de Solo humo y Carlos es, como el propio Quevedo, «presentes sucesiones de difunto».

Lo que Millás propone es vivir los sueños y aceptar las responsabilidades que conlleven, solo así se podrá tener un final de cuento, un final feliz, al menos así se verá desde el presente, porque si no somos capaces de vivirlos, se irá de nosotros la alegría, como a Carlos, «Porque era un hombre turbio».

El problema de la soledad también está presente. Carlos hijo y Amelia tienen un conflicto con la realidad que los ha privado de compañía; son personas con miedo a vivir una soledad constante. Mediante la literatura, Carlos se da cuenta de que su soledad viene del miedo de su padre a aceptar la responsabilidad «paternidad sin compromisos, clandestina», por eso decide remediar esa actitud haciendo frente a una situación inversa a la suya, la de la madre abandonada por su hija. Carlos se encierra voluntariamente en el mundo imaginario de su padre para vivir su propia realidad y ser, por fin, feliz. «Las vidas más intensas, toma nota de esto, hijo mío, son las extraoficiales.

Para remediar la soledad, el poder de la lectura es importante, «de un lado se reconoció a sí mismo sosteniendo el libro entre las manos, pero de otro se halló literalmente dentro de la alcoba de la mujer agonizante». Y si es importante la fuerza de la lectura es porque transmite esta energía al lector que se siente capaz de alcanzar lo que quiera «Yo puedo verlos y escucharlos a ellos, pero ellos no pueden verme ni escucharme a mí».

Está claro que Carlos madura a través de la lectura de sucesos que viven personajes, como Carlos. Esto es un círculo.

También es inquietante el inconsciente, representado en la dualidad de Macarena. La niña mariposa advierte de la necesidad de ciertas condiciones de vida adecuadas. Macarena niña, cuando se ve abandonada por su padre, anuncia su muerte como niña y su resurrección en mariposa blanca, símbolo de pureza y transformación por excelencia, «sus padres se separaron […] —Me salió una mariposa blanca del oído […] —…yo era esa mariposa». Una mariposa que morirá para dar paso a otra Macarena, esta vez, del hijo, no del padre.

De nuevo el círculo, el ciclo de la vida que nunca se hará realidad si no la hemos conformado en nuestra imaginación.

sábado, 6 de mayo de 2023

MORIRSE A TIEMPO

Fue una pena que, en el siglo XIX y exclusivamente en el seno de familias adineradas, para que una niña disfrutase de una educación más amplia que la que ofrecían los limitados márgenes de la enseñanza oficial, hubiera de estar enferma o imposibilitada. Pues esto es lo que ocurrió a la madrileña Rosario de Acuña cuando a los cuatro años comenzó a sufrir pérdidas de visión y fuertes dolores oculares hasta que se operó a los 34. Pero al sufrimiento físico le acompañó una dilatada educación en casa de Historia, Ciencias Naturales y cultura en general, derivada de sus viajes familiares a Andalucía, París, Bayona o Roma.

Su afición a escribir se despierta en estos viajes y publicó en prestigiosos diarios madrileños. Pero no cabe duda de que su vocación literaria brotó con la poesía desde niña, aunque también escribió teatro con gran éxito y se hizo un hueco en el Ateneo. Rosario utilizó sus escritos como plataforma para expresar sus ideales en cuanto a la igualdad de la mujer y las falsas creencias religiosas. Sus héroes encarnan la razón, la justicia y la bondad.

Morirse a tiempo es un poema narrativo romántico en el que la autora se aparta conscientemente de la belleza idealizada de la poesía. Con un lenguaje llano relata la boda de María quien, desde ese preciso instante, se acerca dolorida hasta el altar sin que nadie le pregunte las causas de su pena. María no tiene enfermedades y no se quedará soltera, su marido es pudiente y guapo ¿de qué se queja entonces?

El pensamiento de Rosario de Acuña pasa a María y queda plasmado de forma rítmica a través de una representación inquietante en la que la religión, anticuada, coarta el pensamiento libre y ofrece a la mujer una posición de sumisión respecto al hombre. Nada más comenzar el poema somos conscientes de la imagen obsoleta de la iglesia, representada, primero, en las campanas:


¿Es posible que existan las campanas

estando en pleno siglo diecinueve?

El caso es que la boda pregonaba

sin saber, ¡pobre ciencia!,

si penas o placeres anunciaba

Está claro que María no esperaba nada bueno de ese matrimonio por lo que se ve, después, «ante un Cristo torcido y contrahecho» donde debe aguantar, como puede, la falsedad del momento, que tan bien representa el cura, en el que se ve duramente castigada

con acento forzado

en fuerza de quererle dar valía

el señor cura párroco del templo

la epístola (o sentencia) concluía

Solo ella ve su próxima desgracia, algo para lo que la han preparado desde la cuna

le abrasará sus ricas ilusiones

hijas de un cielo virgen de pasiones

María ha nacido mujer, ha nacido para no sentir deseos ni felicidad, para no elegir su vida. Pero ella no se aviene a ser infeliz con la suerte que le ha tocado y decide abandonarse a la muerte antes que renunciar a su pasión


Siempre, siempre te amé; ¡callada muero

llevándote conmigo, amor primero!

Los sentimientos de Rosario de Acuña se dejan ver en la actitud de María. La protagonista de Morirse a tiempo nos muestra el enfrentamiento que desde niña han sufrido sus deseos con la realidad; la intimidad de la mujer no se ha tenido en cuenta y solo ve el camino de la libertad a través de la muerte. No quiere adaptarse a unas normas que impiden su felicidad como mujer. No puede formar parte de la sociedad «…desprovista de armonía / que jamás conmovió la inteligencia».

El tema de Morirse a tiempo es el amor apasionado y prohibido, por lo que el final es trágico. Tema propio del Romanticismo, donde la muerte supone la única liberación posible, la del alma.

La intención de la autora es constatar un hecho y denunciarlo: la falta de libertad de la mujer en una sociedad que se presenta opresiva, dictatorial y paternalista para el sexo femenino. Los hombres son quienes disfrutan de libertad y después la trasladan a sus poemas. Pero Rosario de Acuña es mujer, y escritora, así que utiliza ese privilegio para reclamar una vida diferente en una sociedad diferente, una libertad que ella misma puso en marcha en su vida y su obra; sus versos no se ajustan a una métrica regular, de ahí que use la silva mayoritariamente, estrofa de versos endecasílabos y heptasílabos de rima consonante o libre.

El espacio en el que se desenvuelve María es cerrado, su casa, de la que sale para encerrarse en la iglesia, de la que sale para no salir ya de la de su marido. Incluso en el viaje de novios va encerrada en el tren donde la acompaña, no su esposo sino


el fantasma de un hombre que, atrevido

en su carrera al tren desafiando,

a la par que él camina

Esta es la vida de María, una etapa en la que a pesar de estar rodeada de gente se ha sentido sola, vacía, hasta el punto de que solo le ha aportado felicidad esa


…¡sombra hechicera

que en mis sueños de amores

llenaste de colores

la soledad inmensa de mi vida!

La autora usa constantemente las exclamaciones y las interrogaciones retóricas para expresar la desolación de la protagonista que se convierte en la queja profunda de la mujer, insatisfecha con el mundo que la mantiene prisionera.

Todo un acierto el poema de Rosario de Acuña, todo un acierto la idea de la editorial Deméter al publicarlo en un cuidadísimo ejemplar y todo un acierto encargarle la ilustración a Jen del Pozo. Las acuarelas de la pintora expresan el peligro que supone para la inocencia de la mujer un hombre animalizado, dejándose llevar por sus instintos más que por el amor. Los lobos que figuran en el apartado El novio son un fiel reflejo de los sentimientos de la poeta hacia el hombre, mientras que la mujer, desnuda e inofensiva aparece tocada por el velo, que le resta sensualidad, e inmersa en un mar de alimañas, cabezas de gallos, lobos o cerdos la rodean impidiéndole ser feliz. Las imágenes pictóricas se corresponden a las poéticas al tiempo que la actualidad de la pintura, moderniza el poema y lo acerca a la mujer de hoy aportando el contraste necesario con la sociedad del XIX y la continuidad inquietante en este siglo XXI.

Pintura y Literatura atemporales que nos llegan de la mano de dos mujeres alejadas en el tiempo y enlazadas por la lucha, esperemos que no atemporal, para la consecución de la igualdad.

Pintura y Poesía bellas sumergidas en un panorama desolador. ¡Enhorabuena!