Antes de empezar a comentar este libro
debo, y quiero, agradecer a Babelio y su Masa Crítica que me lo hayan enviado.
Y se lo agradezco esta vez, casi más que nunca, por diferentes motivos; a
saber: Soy una apasionada del teatro. Me encanta la comedia. Me fascina la
comedia de enredo del Siglo de Oro. Me gusta conocer autores nuevos (para mí).
Así pues, muchísimas gracias, Babelio por vuestra labor de extender la cultura
y por el regalo.
Empecé leyendo el prólogo que Nacho
Guerrero hace a BESTSELLER. La obra que Lorca nunca escribió, y continué con la
nota del autor con la que Ozkar Galán
abre su texto teatral. No dejé de leer hasta que terminé el libro. A mí me
gusta leer tomando notas, haciendo aclaraciones… en fin, pintando mi libro.
Pues no pude ni coger un lápiz. Sabía que tendría que empezar de nuevo para
comentar el texto de esta obra teatral, pero me daba igual. La sonrisa se
ampliaba conforme pasaba las páginas hasta que al final me reí a carcajadas
imaginando la escena.
Últimamente ni la situación política
ni la social ni la personal destacan por el optimismo, así que esta obra de
teatro me ha llegado como llovida del cielo.
La
obra que Lorca nunca escribió aborda de forma
irónica la falta de autoestima, el problema de algunos escritores para publicar
—y vender— y la facilidad con la que se puede triunfar mediante las redes
sociales, aunque este triunfo sea efímero.
Esto no es todo, la mentira en algunos
medios de comunicación, el analfabetismo generalizado exhibido sin pudor, el
papel cambiado en el matrimonio y la esclavitud laboral a la que son sometidos
los jóvenes, también se tratan en la obra.
Y todo con cuatro personajes que
destacan por el dinamismo verbal al que los somete Ozkar Galán. La obra es muy
divertida. Los personajes son algo arquetípicos aunque al final darán un giro
sorpresivo. Begoña es el estereotipo de mujer triunfadora que dirige su vida
laboral y matrimonial. Paco es el arquetipo del dirigido y obediente; se considera
inferior a su mujer, entre otras razones porque ella no para de recordárselo;
en el día a día se pone en ridículo constantemente, llegando a dar pena al
lector.
Los papeles en el matrimonio están
claros desde el comienzo de la obra
PACO: …pero cariño,
ya sabes que no me gustan las sorpresas.
BEGOÑA: Por eso te lo he contado.
PACO: Hace media
hora.
BEGOÑA: ¿Y sigues sorprendido?
María es a quien ha contratado Begoña
como responsable del éxito de su marido a través de las redes; debe construir
una imagen atractiva que fomente la venta del libro de Paco. Esta community manager no dudará en mentir,
con textos y fotografías, llegando a límites increíbles —pero ciertos— «Ya puedes reservar mi nueva novela. Una
ficción feminista sobre Lorca que no te dejará indiferente. #lorca #feminismo
#heteropatriarcadostop #aquienvotarialorca».
María es la responsable de que la obra
de Galán sea una comedia satírica, porque a través de ella reflexionamos sobre
la ignorancia y la hipocresía de los « community
manager» y nos reímos y nos parece un despropósito, pero es lo que está
ocurriendo.
Kiara aparece al final, es la repartidora a domicilio de la cena y es la que confiere a BESTSELLER… la denominación de comedia de enredo, por el caos que organiza a causa de malentendidos. La velocidad de las réplicas aumenta mientras el lector se imagina una puesta en escena con exageraciones controladas y una fantástica interacción entre los personajes.
Galán defiende el principio de
anagnórisis y catarsis —aunque él la defina como éxtasis— en la comedia. Por
supuesto, en La obra que Lorca nunca
escribió encontramos la moralización típica de la comedia, al corregir las
costumbres actuales mediante la risa. Y encontramos también la anagnórisis de
la tragedia, puesto que contacta con las emociones humanas; nos vinculamos con
Paco al final, en el momento en que, a la fuerza, Paco se reconoce en Lorca. La
función catártica la experimentamos cuando somos conscientes del ridículo al
que es sometido Paco por las dos mujeres y surge en nosotros cierto alivio al
sentirnos a salvo de sufrir esas humillaciones.
En cuanto al lenguaje, los toques de
humor aparecen desde antes de que empiece el texto teatral porque, en la
justificación, el autor ya utiliza tiempos verbales como sustantivos, «al fin y al quepo» y cambios de
adjetivos en frases que, aunque dichas por poetas, son del acervo popular, «porque rectificar no es de sabios, es de
equivocados».
Esto no es más que una muestra de lo
que nos vamos a encontrar en BESTSELLER:
Confusiones entre nombres de comidas e
hipocorísticos
PACO: ¿Y los palos
estos?
BEGOÑA: Sushi.
PACO: ¿Tu amiga la
de turgentes caderas?
Importancia de una palabra en el
significado global
PACO: Igual
deberíamos follar más.
BEGOÑA: Igual deberíamos follar.
Abuso de términos ingleses en nuestro
vocabulario
BEGOÑA: Es una community manager
PACO: ¿Eso es la
presidenta de una comunidad de vecinos o lo otro?
Utilización de un prefijo como palabra
para remarcar que la “normalidad” ha cambiado en el grupo social «Blanco, cis y hetero. Qué aburrido y
antiguo».
Hipérboles humorísticas para ironizar
sobre los gastos que llevan las redes.
MARÍA: …hacemos
precio amigo…
[Entrega
un papel]
PACO: ¿Esto es un
número de teléfono?
Ironía hacia el
empoderamiento femenino como el reverso de un machismo indeseable «Durante siglos ha pasado lo contrario y no
os habéis quejado. Admítelo: eres un hombre florero».
Confusiones con
palabras polisémicas o con paranomasias, llegando incluso a bromas
escatológicas, encaminado todo a dejar al descubierto la hipocresía social, la
falsificación que aceptamos sin cuestionar, con tal de aumentar el éxito
personal, social o laboral. Todo vale en una sociedad en la que lo que menos
importa es la verdad y en la que la cultura está siendo relegada al rincón de
lo inservible.
Ozkar Galán asegura la risa mientras nos invita a la reflexión.




















