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martes, 30 de junio de 2026

ILÍADA Liberada

Lo ha vuelto a conseguir. La colección Clásicos Liberados de Blackie Books ha captado mi entusiasmo total por Homero, Samuel Butler, Miguel Temprano García, Eurípides y Alberto Conejero, Alessandro Baricco, Marina Garcés… Y por supuesto por Calpurnio, que estoy segura de que le ha puesto el nivel muy alto al Evangelio, Génesis, Divina Comedia y Quijote liberados, para que las fotografías e imágenes de estos ejemplares igualen la frescura de sus ilustraciones. No me canso de verlas. Es increíble cómo, entre cientos de guerreros, detectamos a Héctor, Aquiles, Ulises, Patroclo, Príamo, Helena, Menelao…, por un rasgo distintivo que nos ayuda a seguir la historia visualmente. Los dibujos de Calpurnio cobran vida en una narración ya de por sí apasionada.

Pocos nombres, de todos los guerreros y mujeres que aparecen, he retenido en mi memoria tras leer La Ilíada pero, he tenido la sensación, en todo momento, de estar ante una película de guerra, en cinemascope; los movimientos de los soldados se describen hasta el más mínimo detalle, «Harpalión […] golpeó el centro del escudo de Menelao con su lanza, pero no pudo atravesarlo, y para salvar la vida retrocedió entre sus hombres, mirando a todas partes por si lo herían. Pero Meríones le apuntó con una flecha de punta de bronce mientras se alejaba del campo de batalla y acertó en la nalga derecha; la flecha atravesó el hueso de parte a parte y penetró en la vejiga…». La muerte de Harpalión no es la única que no escatima en gestos y consecuencias; el dolor de los padres, muchos luchando al lado de sus hijos, es inconsolable. El autor de La Ilíada, fuera Homero o no, fue un hombre culto; en la epopeya encontramos, además de una poderosa imaginación, gran conocimiento de historia, anatomía, reglas sociales y astronomía pero, en general, lo que llama poderosamente la atención es la habilidad del narrador para contar los sucesos. A veces informa con pequeñas aclaraciones, otras, con largas digresiones sobre la filiación de aquel al que se refiere «Los hombres escogidos de los atenienses ocupaban la vanguardia […] A los epeos los acaudillaban […] encabezaban los ptiotas. De estos, Medonte era el hijo bastardo de Oileo y hermano de Áyax, aunque vivía en Fílace, lejos de su patria, pues…».

Aunque constantemente quedamos informados de que la guerra entre griegos y troyanos duró diez años, La Ilíada solo relata los cincuenta y dos días finales, cuando todos están cansados de muerte y, en algún momento piensan que deberían huir; hasta el más colérico, Aquiles, ansía la paz «Valoro más la vida que todas las riquezas de Troya». Son cincuenta y dos días que exponen todo un mundo de dioses y héroes enfrentados.

Dioses que intuimos caprichosos y crueles y héroes que han dejado una gran influencia en nuestra cultura pues si pensamos en el orgullo y la ira descontrolada, nos viene a la cabeza Aquiles «Cruel Aquiles —decíais—, eres tan implacable que tu madre debió de amamantarte con bilis»; si tenemos un modelo de buen liderazgo y estratega guerrero, desgraciadamente Agamenón es el modelo que, incluso hoy día parece seguirse en determinadas matanzas «No perdonaremos ni a uno solo de ellos, ni siquiera a un niño no nacido que esté aún en el vientre de su madre»; indudablemente tenemos a Áyax como ejemplo de valor; Odiseo tendrá su momento en otra obra aunque aquí ya destaque por su astucia y cobardía «—¡Ulises —gritó—, noble hijo de Laertes!, ¿adónde huyes volviendo la espalda como un cobarde?». Y, por supuesto, si hubiésemos de tener un modelo de nobleza sería Héctor, tan distinto a su hermano Paris, quien no teme mostrar su valor, su descontento (a Paris) «eres demasiado, terco y remiso» o su amor (a Andrómaca) «Ojalá yazca muerto bajo el túmulo que cubra mi cadáver antes de oírte llorar mientras te llevan cautiva».

Temas que Homero expone minuciosamente y han llegado hasta hoy. Son temas universales. Incluso hay expresiones que han permanecido en nuestra cultura, como «Saldré con los pies por delante» cuando queremos señalar que estaremos muertos; así dejaron a Patroclo, «con los pies hacia la puerta mientras lo lloraban sus camaradas» simbolizando el trayecto que debía recorrer el alma para no perderse en su tránsito hacia los dioses.

La guerra entre griegos y troyanos empieza porque Helena es raptada por Paris. Es uno de los primeros raptos certificados en la literatura. También Agamenón rapta a Briseida, esclava de Aquiles. Calcante, el adivino, predice que la peste que asola el campamento griego se mantendrá hasta que Briseida sea devuelta. Aquiles, enfadado, abandona el campamento e incluso Agamenón considera la retirada, cuando Zeus le indica que deben seguir luchando. Así pues, Agamenón decide que Paris luche contra Menelao; se lleve a Helena quien gane y ponga fin a la contienda. Pero Afrodita le salva la vida a Paris; Atenea se disfraza e invita a Pandaro a disparar una flecha a Menelao. Cuando Agamenón se entera vuelve a enfrentar a los ejércitos aunque los hombres están cansados; de hecho, numerosos tramos de la epopeya son diálogos entre ellos donde razonan sobre la fugacidad de la vida «Los hombres pasan como las hojas de los árboles, año tras año». Reflexionan sobre la conveniencia de tener en cuenta al contrincante «—Menelao, no seas insensato, pon fin a este delirio. Sé paciente en lugar de apasionado, no pienses en combatir con un hombre que te aventaje…».

Está claro que el concepto de guerra es diferente al de ahora. Los contrincantes se admiran, respetan las normas y las creencias «Detengamos la lucha por este día; luego volveremos a combatir hasta que el cielo decida entre nosotros». Pero los dioses son quienes, por regla general, desprecian las leyes y alimentan a la venganza. En realidad, llega un momento en que Zeus dispone que los dioses no deben intervenir para que la guerra no se eternice, sin embargo será el propio Zeus quien incumpla el mandato al compadecerse de las lágrimas de Agamenón «y le concedió que su pueblo viviera y no muriera». Esto hace que los dioses sigan tomando partido según sus familiares. No hay dioses imparciales en la guerra. Los combatientes lo saben y lo aceptan con normalidad.

Los lectores conocemos el final de la batalla y da igual porque al narrador le interesa que prevalezca cómo se hace la guerra: la fuerza de los hombres y la estrategia ante el destino adverso de los dioses «Si de verdad el gran Zeus está decidido a ayudar a los troyanos […] Hagamos por tanto lo que digo…».

Y por supuesto interesa la forma de contar: hay comparaciones con descripciones exhaustivas, comparaciones con grandes contrastes sensoriales, comparaciones poéticas en plena batalla, hiperbólicas e incluso escenas que hoy formarían parte de la ciencia ficción «Ares tuvo que sufrir cuando […] lo ataron con crueles ligaduras y pasó trece meses en una vasija de bronce».

Y entre todo este fragor encontramos curiosidades que dotan a esta obra de gran valor por ser pionera: En ella se nombra la primera plaga enviada por un dios «creo que debemos volver a casa […] pues nos están matando la guerra y la pestilencia al mismo tiempo […] que nos cuente por qué Apolo está tan enojado».

Aparece el primer caso de medicina militar, cuando Macaón «limpió la sangre y aplicó unas drogas calmantes que Quirón le había dado a su padre Asclepio».

El primer “no a la guerra”, cuando Aquiles le reprocha a Agamenón que está «embebido de insolencia y sed de riquezas» y abandona, aunque vuelva después, jurando venganza, cuando matan a su amigo Patroclo.

La primera violación de guerra, si bien narrada de forma encubierta «Ven, acuéstate conmigo y hagamos las paces». Ninguna mujer se podía oponer a los deseos de un hombre.

La primera vez que se da nombre a los caballos, Janto, Balio, Pánico, Fuga, Podargo, Etón, Lampo y la primera que un caballo habla «Entonces el veloz Janto respondió bajo el yugo […] —Temible Aquiles…».

Aparece la primera cabeza decapitada que habla «su cabeza (de Dolón) cayó rodando por el polvo mientras seguía hablando».

Aparece ya la serpiente como animal maldito. Y es la primera vez que se abren las aguas para que pasen las diosas Tetis e Iris y se dirijan a ver a Zeus «Las olas del mar les abrieron camino».

Y creo que la narración contiene referencias a un segundo autor cuando el narrador lanza una pregunta a las musas y contesta él mismo «Decidme ahora, Musas […] quién de los troyanos o de sus aliados fue el primero en enfrentarse a Agamenón. Fue Ifidamante…». Son preguntas que tienen en cuenta al lector pues marcan la función fática del relato; así como los epítetos épicos ponen la importancia en la función poética: Hera la del trono dorado. Hera de blancos brazos. Aquiles, corazón de león, Paris de corazón negro, apuesto pero falso y mujeriego. El veloz Aquiles. Zeus portador de la égida. Apolo señor del arco plateado. Atenea de ojos glaucos. Tetis de pies plateados. La Aurora con su túnica de azafrán.

La importancia estilística se refuerza con la descripción del escudo nuevo que Hefesto le fabrica a Aquiles, en oro y plata con grabados; un escudo hiperbólico, como el proceso de fabricación; son trece párrafos anafóricos que comienzan «Grabó en él… Además grabó… Grabó también… Grabó en él…», así hasta cuatro páginas, para reforzar la labor de numerosos detalles.

Y por supuesto los personajes son tratados con respeto, son personajes redondos, cambian de comportamiento según les vayan las cosas, dejando su personalidad expuesta, incluso la de los dioses, quienes después de tomar partido por unos y otros los abandonan, como Zeus quien, ante la muerte de Héctor, se comporta como Pilato y se va del lugar por no enfrentarse a su hija Atenea; en general las diosas son más astutas, con mayor determinación, lo que contrasta con el papel triste y resignado de la mujer, griega o troyana, que sufre por un marido y unos hijos que la dejan sola, en peores condiciones. De esto dan fe los textos que cierran el volumen de Blackie Books: Alberto Conejero, Alessandro Baricco y Marina Garcés nos invitan a reflexionar sobre la guerra, la de Troya y las de ahora, tan distantes, tan distintas y con el mismo dolor para quienes las sufren.

miércoles, 28 de enero de 2026

ODISEA

Parece increíble que hace casi tres mil años, alguien, Homero, por ejemplo, escribiera en verso un poema que ha sobrevivido hasta hoy. No solo eso, probablemente la Odisea sea uno de los libros más conocidos en el mundo. Vivir una odisea es una expresión de lo más normal cuando queremos referirnos a las adversidades que pasamos como consecuencia de un suceso. Es notorio el canto de las sirenas que atraen, el ataque del gigante Polifemo, Penélope y su función de tejedora, la hechicera Circe… Son pasajes de esta gran historia que aun no habiéndola leído, se conocen.

Por eso la Odisea es universal; ha resistido el paso del tiempo y las diferentes culturas. Sin embargo, Blackie Books ha inaugurado una colección: «Clásicos liberados» con esta historia y, no podía ser de otra forma, lo ha hecho a lo grande. Basada en la versión de Samuel Butler, Miguel Temprano García ha elaborado la traducción del inglés. Por cierto, fantástica; los hexámetros en los que fue escrita en su día han sido sustituidos por la prosa, de esta forma el ritmo solemne y cuantitativo de la poesía griega se adapta a la prosa sencilla natural y armónica del castellano. Cualquiera puede leer Odisea, la adaptación es tanto de la estructura como de los términos, Temprano utiliza un vocabulario usual para narrar las hazañas de Ulises; aunque no debemos olvidar el acierto de introducir «La versión de Penélope» de Margaret Atwood. Una joya en la que Penélope, una vez muerta, nos cuenta su visión de los hechos, desde que fue casada con Ulises hasta que él llegó de su aventura, 20 años después. Asimismo el microcuento de Augusto Monterroso «La tela de Penélope o quién engaña a quién» merecería ser historia y no literatura y el poema de Javier Krahe «Como Ulises», saca más de una sonrisa.

No termina ahí la edición. No puedo dejar de mirar las ilustraciones de Calpurnio: trazos sencillos en los que cada personaje tiene su sello personal para poder “leer” las imágenes con facilidad. En los márgenes, como en los grandes libros, encontramos acotaciones informativas que guían al novel en la materia sobre quiénes fueron algunos de los personajes que aparecen: Méntor, Calipso, Ulises…, y sobre algunos comentarios que otros autores elaboraron de la obra. ¿Podemos despistarnos? No. Los 24 cantos marcan además la fecha, desde que comenzó el regreso Día 1. 8 de marzo 1178 a.C, hasta que llegó a casa dispuesto a matar a los pretendientes Día 41. 17 de abril 1178 a.C.

No se le puede poner ninguna pega. La edición es una maravilla, atractiva y actual. Y, a pesar de estas novedades, Odisea (liberada) mantiene ciertos recursos de la épica griega que le confieren su característica. No debemos olvidar que estamos ante una epopeya por lo que los héroes continúan encarnando ideales como el honor y el valor, aunque la edición de Miguel Temprano haga hincapié en el carácter pícaro y embustero del protagonista «Lo dijo para confundirme, pero yo era demasiado astuto para dejarme engañar y respondí con una mentira […] El muy cruel y miserable no me respondió una palabra sino que, con un gesto brusco, atrapó a dos de mis hombres…».

Los dioses intervienen en los asuntos humanos; la adaptación de Blackie Books incide en la ayuda de Atenea que guía a Ulises, lo aconseja transformándose en Méntor, o de forma invisible lo ayuda para que conserve la vida. Al final tenemos la impresión de que Ulises no era para tanto, al menos sin la ayuda de la diosa le habría sido imposible el viaje, tal como lo fue para sus hombres. Pero es épica, por lo que las enseñanzas sobre la condición humana están presentes en todo momento, como la tradición oral de la que parte; así el vocabulario sencillo es el dominante, las fórmulas repetitivas «Llegamos entonces… Cuando llegó la mañana… Cuando casi había llegado… Cuando llegaron a la casa de Circe… Cuando llegué al bosque…» van aportando continuidad a la narración y enfatizan los sucesos que se cuentan.

Por supuesto, el epíteto épico no podía faltar «Cuando apareció la hija de la mañana, Aurora de dedos sonrosados». Fórmulas de transición para indicar los cambios de escena o de narrador, normalmente acompañadas de verbos dicendi que favorecen el discurso directo y la atención

Entre tanto Euríloco había estado dando malos consejos a los hombres

—Oídme —dijo—, mis pobres compañeros […]

Así habló Euríloco y los demás aprobaron sus palabras.

De esta forma la cadencia de la epopeya griega se mantiene, así como la claridad de lo narrado que, unido a los comentarios antes referidos y las ilustraciones, hacen de esta edición la perfecta para que todos sepamos los hechos de la Odisea sin perder detalle.

Odisea liberada me la prestó Amaya, la de espíritu clásico y mente clara. Yo compraré la siguiente historia de esta edición de Clásicos Liberados.

jueves, 22 de enero de 2026

TABBY

Esta novela no es mía; es de mi hijo y me la dejó mientras estuve en su casa. No sabía si la comentaría o no; solo leía por tener la mente en otra cosa que no fuera un martilleo constante que me la dejaba vacía.

Él está en su casa ya y yo en la mía, y con este triunfo suyo he recordado esta mañana, cuando me he despertado en mi cama con una alegría infinita, que lo ocurrido a Tabby Saint es digno de ser contado, y digna de alabanza la facilidad con la que Sarah Mian cuenta, con una base de ternura, algo de humor y toda la convicción del mundo, el giro que puede dar una vida deshecha. Maltratada desde su más tierna infancia por un padre alcohólico, cuyo cerebro, dañado a su vez por los golpes recibidos de su padre, no le permitía comportarse de manera afectiva con su familia; confiada por su madre a una mujer para que se hiciera cargo de ella y luego la dejó en un internado para chicas problemáticas «El tutor que me asignaron en Raspberry tenía veintimuchos años y no era feo […] Después de eso todas mis “tutorías” consistieron en hacerle pajas […] En cuanto se relajó y cerró los ojos, saqué la pesada grapadora de debajo del jersey y le incrusté tres o cuatro grapas metálicas directamente en los huevos». Cuando abandona el centro a los 18 años, Tabby es capaz de llevar una vida más o menos normal, con más problemas y menos oportunidades pero sabiendo salir siempre adelante. Después de diez años apartada de su hogar, vuelve a Solace River y ve la casa donde se crio, destruida. Ella ha sabido sobrevivir mejor que el resto de su familia: su hermana pequeña es drogadicta y madre de dos niños pequeños; su hermano menor solo tiene en mente vengarse de los que dejaron a su hermano mayor parapléjico de una paliza y su madre, ya viuda, es casi una sombra que, malviviendo, continúa haciéndose cargo de todos.

Pero una vez en el pueblo, Tabby conoce a West, el dueño de un bar, que la ayudará a dar un giro de 180 grados a la vida de la familia Saint. Todo puede cambiar, a veces de la forma más inesperada.

No hay que perder de vista a Sarah Mian, esta es su primera novela y ya ha sido premiada. Al leer Tabby, no eres ninguna perdedora, nos adentramos en nuestros propios traumas y buscamos el sentido de nuestros propios orígenes. El estilo de Mian se desmarca del realismo social al escoger una voz narrativa en primera persona inmensamente humana, con gran dosis de sarcasmo que no elimina la ternura «Intento pensar en qué más decir —Me gusta cómo suena su voz al teléfono. Como un pastel de ángel».

La familia Saint es el escándalo social; en un ambiente arruinado, los niños actúan como adultos y los adultos se olvidan de que son humanos «Poppy se ha ido por drogas. Ha dejado a los niños en el coche en casa de un camello y Janis se ha quedado dormida. Swimmer ha desaparecido del asiento trasero y nadie sabe nada de él».

La protagonista debe luchar con los demonios del pasado para hacer frente a un futuro cuyo presente no permite que se cumpla. El final, aunque parece cerrado, no lo es; nos gustaría pensar que sí, que todo irá bien a Tabby porque su lucha lo merece, pero sabemos que deberá seguir esforzándose cada día.

Creo que este es el mensaje de Sarah Mian, la vida es una prueba constante que debemos pasar mientras vivimos en un mundo que se presenta destrozado, en el que, a pesar de las contradicciones hay cariño, en el que, a pesar de la hostilidad podemos encontrar válvulas de escape que nos hagan llevaderos algunos momentos y nos recuerden que merece la pena seguir luchando.

La narrativa es ágil, los diálogos contienen un punto de humor que suaviza el dolor, la exclusión social y las aberraciones por las que debe pasar una familia marcada y despreciada


—¿Drogas?

—No. Lo otro. Lo que tienes que hacer para conseguirlas. Ni los temblores ni los vómitos, nada puede ser peor que vender tu cuerpo. Si eres capaz de soportar eso noche tras noche, puedes pasar el mono sin problema

Historia marginal repleta de violencia y optimismo. Una novela que enciende una luz en la oscuridad que nos asusta en algún momento. Historia que debe ser leída porque la vida, aunque dura, es lo mejor que tenemos. Quienes hemos estado a punto de perderla, lo sabemos «—La música está en todas partes». Alberto, Antonio y yo hemos visto música en Amaya, en Lara, en Francis, en Erin, Darío y Carlota y, sobre todo, en todos y cada uno de los componentes del personal sanitario del IMED de Elche; gracias a ellos, hoy sonreímos.

lunes, 25 de agosto de 2025

VOZDEVIEJA

Durante la lectura de Vozdevieja se apoderaron de mí sentimientos encontrados. He adorado a Marina, esa niña de nueve años, inocente, que se mueve como pez en el agua con su abuela, sus vecinas y, en general, todos los adultos que conoce pero, rehúye a los niños de su edad, se siente diferente ante ellos y procura evitarlos. Como consecuencias de esta actitud, Marina ha despertado en mí cierta compasión porque no disfruta de su infancia. En el colegio la llaman vozdevieja, por su tono algo cascado pero, indudablemente, por lo que dice. Es capaz de convencer a un adulto de algo que no es cierto sin que parezca una mentira, dando la dosis justa y creíble de realidad aunque le cueste trabajo enfrentarse o llevar la contraria a una amiga.

Marina es la voz de una adulta desde la perspectiva infantil. Es el pensamiento de una mujer en una cabecita inocente. Es la palabra de una niña que no quiere perder la esperanza. Es la rebelión de una pequeña ante su infancia traumática. Es la angustia de ser buena para que su vida sea más fácil. Es la congoja de una chiquilla al darse cuenta de que crecerá sola. Es la esperanza pueril al ser consciente de que puede encontrar una amiga. Es vivir una infancia dura, tormentosa que puede aliviar en su imaginación.

Hay muchas Marinas a nuestro alrededor, niñas y niños que viven con la incertidumbre de no saber qué ocurrirá mañana, quién cuidará de ellos ni dónde estarán. Para ellos la infancia pasa rápida y las ilusiones también


—Odio esperar a los Reyes Magos […] ya estoy pensando en lo que me voy a pedir.

—Venga, socia, no me digas que te tragas todavía esa pantomima.

Estoy sin argumentos, sin esperanza. No doy crédito a su brutalidad y sigo caminando

La vida está formada por momentos buenos y otros no tanto. Marina lo aprende a marchas forzadas y se aferra a los buenos con todas sus fuerzas porque es lo que ha visto en su madre y su abuela.

A la madre de Marina, soltera, le diagnosticaron una grave enfermedad cuando ella era muy pequeña, por eso ha tenido que pasar temporadas con su abuela esperando los resultados de las operaciones de su madre, los controles, las recaídas… Ha encontrado en Domingo, el novio de su madre, un amigo; alguien que la quiere, la divierte; es lo más parecido a un padre que conoce, pero no lo es y ella lo sabe. No tiene seguridad de lo que ocurrirá cuando su madre no esté definitivamente con ella. Por si acaso Marina madre ha dispuesto su bautizo y su comunión para el próximo año, de forma que pueda ingresar en un internado religioso si ella muriera. Y Marina lo acepta, lo asume y, dentro de su inocencia, intenta ver el mejor lado de la situación.

Vozdevieja es una novela dura aunque el humor fresco de la inocencia alivie en cierto modo las reflexiones que, por otro lado, están plagadas de terror y sexo, fruto de las revistas de Domingo, que ella descubre desde el primer momento, y de las películas que ven juntos.

Elisa Victoria ha supuesto para mí un descubrimiento. Con una narrativa dura y delicada pone en la voz de una niña de nueve años los pensamientos y vivencias de un interior algo adulto.

A través de Marina descubro la relación de la autora con su madre, un amor infinito y doloroso, una prisa por que pase el tiempo y todo haya quedado atado hasta que sea la niña la que le pida algo de calma. Disfrutan cada momento que pasan juntas aunque no hay relajación para ellas. La enfermedad, el sexo, la política, la inmigración, la soledad… Todo se despliega en la mente de una pequeña que no ha encontrado censura aunque, como la mayoría de los críos, la verdad que conoce sea a medias.

Su abuela no tiene problemas para hablarle de sexo, de partidos políticos o de su relación con su propia hija; son vivencias propias de adultos y aunque a su alrededor todos quieren que vaya a relacionarse con niños de su edad, Marina no se siente aceptada en ese ambiente.

Las experiencias de nuestra protagonista hacen que el lector mire hacia atrás y se vea reflejado en ocasiones. Siempre, el estilo fluido de Elisa Victoria es ameno, engancha y, aunque sepamos que el destino de Marina está escrito, estamos convencidos de que su madurez obrará el milagro final.

De manera algo brusca, su madre también la ha ido preparando para que salga ilesa de cualquier complicación «Mi madre empezó a prevenirme sobre los peligros de esta cueva desde que empecé a hablar. Me contó que algunos hombres se ponen locos por tocar a las niñas aquí y en otras partes […] que si tenía miedo me acercara a una mujer antes que a un policía en busca de ayuda…».

La autora plasma con facilidad algunas costumbres de un barrio de los noventa. La acción transcurre en Málaga pero creo que el verdadero espacio es interior, son las reflexiones de la niña ante lo que ocurre en un verano interminable de calor en el que las vecinas se relacionaban, hablaban y veían la televisión. A través de estas relaciones somos conscientes de los comienzos del socialismo y de la crítica obrera a la iglesia, pero es una crítica blanca, vista por una niña capaz de conectar con otra cuyos padres son de derechas y católicos.


Bueno, aquí están por fin los votantes del Partido Popular.

—¿En tu casa son del PSOE? —pregunta […] Pero son unos ladrones y unos sinvergüenzas.

—Mejor no te digo yo lo que pienso de tu abuelo, el general franquista en África.

—Sí, vale, mejor no, no me interesa.

Voz de vieja es un canto a la inocencia y a la convivencia total.

sábado, 11 de enero de 2025

BLACK WATER (I) LA RIADA

Blackie Books sacó a la luz en febrero de 2024 una preciosa edición de Blackwater 1. La riada. En septiembre de ese mismo año ya iba por la quinta edición. Merece la pena tener este librito encuadernado de manera tan perfecta; doce capítulos cortos de letra clara, siguen a un árbol genealógico de la familia Caskey, terratenientes de Perdido y los de los Sapp y los Welles, familias negras al servicio de los Caskey; los tres hogares protagonistas tienen curiosamente un punto en común: son sus mujeres quienes, a principios del siglo XX, los gobiernan: Mary Love, Creola y Roxie. Asimismo esta genealogía sucede al Prólogo donde el autor, Michael McDowell nos pone en situación sobre el lugar donde se desarrollará la historia, Perdido, y sus habitantes.

La edición cuenta también con una biografía del autor, quien está considerado por Stephen King como el mejor escritor de literatura popular que, siguiendo los pasos de los grandes realistas, como Dumas o Balzac, decidió publicar la saga Blackwater en seis entregas mensuales.

El ilustrador de esta novela, Pedro Oyarbide, recrea en la portada una estampación en blanco y dorado, que después tomó como base para sacar a la venta una serigrafía en A3 para ayudar a los afectados por la dana en Valencia.

El libro, en fin, ha sido un éxito de ventas en EE.UU. y más tarde en Europa, sobre todo a raíz del activismo stay woke, expresión propia de las comunidades negras desde 1940 y utilizada a partir de 2013 tras la muerte de Trayvon Martin en Florida. Este enunciado se ha utilizado en la actualidad como algo relacionado con las injusticias sociales de acoso, abuso sexual y homofobia; un movimiento que promueve valores progresistas y justicia étnica y feminista.

No cabe duda de que en La riada hay un empoderamiento femenino que sugiere una sociedad en la que la mujer lleva la voz cantante. El hombre ayuda a procrear pero las decisiones familiares son tomadas por mujeres, aunque en ocasiones concedan la ilusión de que ha sido él quien ha resuelto el problema «—Pero, entonces, ¿cómo va a llegar hasta allí? —preguntó James, perplejo. Para él era un verdadero alivio que fueran las mujeres quienes resolvieran aquella situación tan difícil (por algún motivo, siempre lo hacían ellas)».

En la confluencia de los ríos Perdido y Blackwater, en Alabama, queda el pueblo Perdido. El domingo de Pascua de 1919 resurge de la última riada y ese día, Oscar Caskey y su criado encuentran a Elinor Dammert, una dama que, aunque ha extraviado la documentación, asegura que venía a Perdido como maestra. Elinor causa una impresión inmejorable en todas las mujeres del pueblo, tanto blancas como negras, excepto en Mary Love Caskey, madre de Oscar y líder indiscutible. Los habitantes de Perdido la respetan y la temen por lo que no se atreven a enfrentarse a ella. Elinor lo sabe, por eso prefiere tenerla de aliada, solo así podrá llevar a cabo su plan: quedarse. No sabemos para qué pues el final de La riada es abierto. Blackwater es una serie de seis libros donde McDowell relata la historia de la saga de los Caskey.

La característica más evidente es que sus personajes más importantes son mujeres. Mary Love y su hija Sister. Genevieve, cuñada de Mary Love y su hija pequeña Grace. La predicadora Anni Bell Driver, que es la única que se atreve a desobedecer a Mary Love y casar a Oscar y Elinor. Las sirvientas de color Ivey y su hermanita Zaddie, que entra en juego una vez que su hermano Buster se ahoga, una niña lista, «más avispada de lo que Buster había sido nunca». Y la señora Ruth Digman, directora del colegio del pueblo.

Está claro que la mujer es la protagonista, aunque esté casada o tenga hijos, aunque la historia se dé a comienzos del siglo XX, la figura masculina no interesa «Annie Bell tenía un marido insignificante, tres hijos insignificantes y una hija llamada Ruthie que todo indicaba que iba a ser clavadita a ella».

La lucha por el poder es entre mujeres. Mujeres inteligentes que hacen todo lo que está en sus manos por conseguir sus deseos. Mujeres que con mucha habilidad han ido dejando a los hombres a un lado para formar un matriarcado. La autoridad de Perdido la ejerce Mary Love Caskey; no ha tenido rival para dirigir los asuntos del pueblo. Una mujer que se ha portado bien con todos, si han sabido permanecer en su sitio: «Elinor se encariñó con la niña y le enseñó a elaborar bordados sencillos. Cuando se enteró Mary Love lo condenó en rotundo, pues en Perdido consideraban que las mujeres de color no servían para los trabajos ornamentales».

Pero desde que Elinor Dammert aparece en el pueblo, intenta hacerse con el mando; no duda en suprimir a quienes le estorban en sus planes, como tampoco vacila en mostrarse sumisa ante Mary Love para no crear enfrentamientos. Sin embargo ambas desconfían de la otra, aun cuando todo parece haberse solucionado entre ellas «—¿Has hablado con Grace, Elinor? —preguntó Mary Love—. Grace no es una niña feliz, no como cuando vivías tú allí en vez de su madre. Ojalá las cosas fueran como antes».

La historia de La riada no tiene mucho más que se pueda contar sin develar algo importante que haga perder la atención del lector; en realidad, los personajes son bastante planos, la trama algo aburrida, porque cuando sucede algo que destruye la placidez del pueblo, y la lectura, todo vuelve rápidamente a como estaba antes. La responsable de tanta sumisión es Elinor; a veces tenemos la impresión, por sus actos, de que es una muerta viviente, otras, un ser abisal, una bruja o una vampira pero no hay grandes sobresaltos.

El final da un giro woke a la trama, algo impropio de la mujer, menos aún de una mujer del siglo XX; pero todo tendrá su explicación en la segunda entrega, El dique; al menos eso espero.

Lo más interesante de la novela son los temas que van apareciendo y que hacen de su autor un avanzado en su época:

-La conciencia de superioridad de la raza blanca, algo que, a la llegada de Elinor a Perdido, irá desapareciendo «—¿La has perdido? —exclamó Mary Love— Dos maletas, eso es lo único que le queda a la chica en el mundo, ¡y tú vas y pierdes una! —Se va a enfadar contigo, Bray —dijo Manda Turk—. ¡Te va a arrancar la cabeza de un mordisco». Los negros no tienen derechos, no en el siglo XX en Alabama; son considerados culpables de cualquier desgracia familiar o social.

-La conciencia de la supremacía femenina en el pueblo; son las mujeres quienes descubren, analizan y resuelven los problemas «—Los hombres nunca saben qué preguntar —respondió Manda—. No sacaremos nada interrogando a Oscar».

-La necesidad de ocultar orientaciones sexuales que se desvían de la normativa social por miedo al rechazo o al acoso «aun con esposa e hija lo acompañaba la reputación de estar marcado por “el sello de la feminidad”».

Las consecuencias de las catástrofes naturales son terribles. Ha pasado algo más de un siglo y la descripción de la riada nos trae desgraciadamente la imagen de lo vivido en la actualidad. También las actividades de rescate y ayuda son similares, lógicamente contando con los medios disponibles en cada época. Al igual que ahora, los más afectados son siempre los de clase social más baja, probablemente porque sus viviendas estén construidas en los peores lugares «La Guardia Nacional y la Cruz Roja […] habían llevado mantas, latas de carne de cerdo, judías, periódicos y medicinas […] Pero la parte más perjudicada del pueblo era Baptists Bottom […] Las familias negras, que ya antes de la inundación tenían poco, ahora no tenían nada de nada».

El estilo mantiene la norma de la escritura realista, con datos intercalados que aportan la sensación de realismo, descripciones que intentan reproducir el ambiente social de la época y un enfoque de la vida cotidiana que Michael McDowell salpica con leyendas rurales de componente funesto y matices terroríficos.

El narrador, en tercera persona omnisciente, intenta generar una atmósfera imparcial y normal aunque cuente sucesos extraordinarios, de esta manera, con tintes de Realismo mágico, los personajes intuyen estos hechos fantásticos como parte de la normalidad. Solo así se puede preparar y llevar a cabo una boda en un día, con traje de novia, decoración y banquete nupcial sin que nadie advierta las premoniciones «La boda se celebró a las cinco […] La lluvia aporreaba los cristales de las ventanas […] goteaba por la chimenea. Al cabo de un momento, la sala entera olía a hojas empapadas de lluvia».

viernes, 10 de febrero de 2023

SUPERSAURIO

Otra novela que agradezco a la Concejalía de Juventud de Cartagena y su Proyecto Mandarache. No conocía a la autora, Meryem El Mehdati, entre otras cosas porque creo que es la primera que escribe, así que una vez terminada Supersaurio, entré en internet para saber algo más de ella. Me han sorprendido varios aspectos; el primero, su juventud, aunque por la forma de escribir, intuía que no debía tener más de 35 años. Efectivamente, nació en 1991. El segundo es la habilidad mostrada para escribir una primera novela, con una frescura y un ritmo increíbles. Más de trescientas páginas que no se hacen pesadas en ningún momento porque la variedad de recursos es abundante. Las frases cortas, en presente, son empleadas en repetidas ocasiones lo que aporta agilidad e inmediatez a la narración: «A su lado Omar cambia su peso de pierna. Se lleva su vaso a los labios, da un trago. Es whisky. Aparto la mirada, siento que estoy viendo algo privado, algo íntimo. […] Sudo en mi ropa…». Pero también abunda en su estilo la falta de signos ortográficos, a veces durante todo un capítulo; con esto consigue el extrañamiento en la lectura y la necesidad de volver atrás; además la falta de puntuación aporta cierto absurdo a la situación y ayuda a poner en entredicho normas que se dan por aceptadas socialmente, como las campañas ecológicas que la gran mayoría afirma seguir pero en realidad no son tantos: «que por qué no puede ponerme lo que me ha puesto en el vaso de papel en el termo acaso no sabe que así…».

El vocabulario es absolutamente coloquial con expresiones de diferentes jergas: juvenil, «Entro en el modo ahorro»; actual-política, «Soy una persona bio»; machista descalificadora, «no conozco a muchos tíos que no tengan una ex que esté o estuviese loca»; expresiones usadas en las plataformas audiovisuales actuales, «cambia las contraseñas de Netflix y de Amazon Prime»; imprecaciones de las conversaciones habituales, «—Coño, de ella pero las compartíamos» «una idea tonta de cojones»; cambios en la normativa ortográfica para semejar organizaciones en direcciones de internet «…treinta y tres terrones de azúcar, todos para mi body, sinazucar.org que reviente»; expresiones comparativas con situaciones de la vida diaria, «me hace ir como una moto el resto de la jornada»; terminología del ambiente laboral «el discurso de la meritocracia y el trabajo duro están en mi ADN»; anglicismos utilizados de forma habitual «¿Por qué cobra más un business assurance manager que la cajera de un supermercado?»; sinónimos referenciales que van graduando las sensaciones para reforzarlas, «a mí las dificultades me producen angustia, fatiga o hastío»; adjetivos autoimpuestos que logran despojarla de sentimientos, «cuando llego a casa me siento drenada»; expresiones crueles con la propia narradora, para reflejar la hostilidad hacia el interlocutor que, por hiperbólicas, son tomadas de forma humorística por el lector, a pesar de que reflejan el estado de impotencia en que se encuentra, «Preferiría que me atropellase un taxi con la COPE al tope de volumen que firmar un solo correo como gestora de talento»; escritura que refleja en su forma el significado de la palabra «des  pa  ci  to»; onomatopeyas que acercan al lector a la situación, «pasar la tarjeta de mi jefe fssshhh fssshhh»; transcripción de fonemas como palabras «10:34 a eme»; maldiciones para contrarrestar el malestar de las mujeres cuando los hombres se sienten con derecho a alabarle a una chica su físico sin importarles humillarla «Me dijiste “qué tetas” y me sonreíste como si compartiéramos un secreto. Ojalá te dé un ictus antes de llegar a donde sea que estés yendo, ojalá te atropelle un camión y te haga papilla a mis pies. No vuelvo a ponerme esa camiseta en la vida»; expresiones en árabe de las que, por la conversación, entendemos su significado y términos usados en las redes sociales, con el inglés como lengua materna, «…abro mi perfil de Tinder hago match con Iván 28 fucking delusional man living the room emoji de bandera de España emoji de bandera del Reino Unido emoji de jarra de cerveza emoji de machanguito corriendo».

En fin, diversidad de recursos, pluralidad de enunciados que acercan la lectura a todo tipo de lectores; indudablemente los más jóvenes se verán reflejados no solo por la estructura formal de la novela sino también por el contenido.

Otra sorpresa, tras buscar a la autora, ha sido encontrarme con una novela antigénero. En realidad Supersaurio representa, más que una antificción, una autoficción novelada. No cabe duda de que es una novela del yo. La novela está protagonizada por Meryem, que como la propia autora «Nací en los 90». Asimismo vive en Puerto Rico (Gran Canaria), escribe fanfiction, le gusta el café y los donuts y el agua con gas.

Cuesta separar a autora y protagonista pues, aunque todos sabemos que no son lo mismo, Supersaurio es toda una declaración de intenciones. Escrita a modo de diario, aunque por meses que no especifican el día. Los capítulos van numerados, desde el 1, en cada parte, excepto los Fandom intercalados.

Dividida en tres partes, que cuentan la vida de Meryem a los 26, 27 y 28 años. Su entrada en la cadena de supermercados Supersaurio como becaria en la Primera parte, como parte del grupo de personal externo en la Segunda y como parte del equipo directivo en la Tercera. Esto la lleva a dudar de sus propias convicciones porque pasa de sentirse totalmente ninguneada y explotada a tener a su disposición una becaria con la que actúa de forma similar a como lo hicieron con ella. El sistema te atrapa y es imposible ignorarlo pues el dinero es primordial.

La novela es, en realidad, una crítica a la sociedad que les ha tocado vivir a los jóvenes, las dificultades para encontrar un trabajo, para poder valerse sin la ayuda de los padres, para intentar llevar una vida que se ajuste a las expectativas sociales, familia, hijos, trabajo, casa… cuando la vivienda tiene precios exagerados, los trabajos no son estables y están mal pagados y las familias pueden ser diferentes a como lo eran porque también las identidades como persona han variado. En este nuevo mundo traer hijos puede suponer, en ocasiones, una verdadera odisea a la que no todos pueden hacerle frente. Meryem sabe de lo que habla, pues ella además de estos condicionantes tiene el de su nombre. A pesar de ser española y haber nacido en Gran Canaria, sus padres son emigrantes, algo que la va a llevar a no sentirse perteneciente a un grupo en concreto.

El problema de la emigración también se trata en Supersaurio aunque lo más destacado es la dificultad de ser mujer en una sociedad que no se llama machista pero aún tiene mucho camino por andar. El Mehdati expone un mundo algo tópico y exagerado pero con un fondo cierto «¿cómo evitas ahogarte cuanto tienes una hipoteca tres niños y un minivolumen con una persona a la que detestas? Mejor darle la chapa a la pobre idiota que no ha podido evitar coincidir contigo en el ascensor. Otro puto lunes aquí»; la gran mayoría de personas no disfrutan con su trabajo, no son felices porque no han querido claudicar a sus principios y por lo tanto no han podido integrarse o se han integrado y sobreviven a costa de haber renunciado a sus aspiraciones.

La sociedad se muestra más amigable, más divertida, más tolerante que en otras épocas pero siempre hay límites ocultos que solo percibes si eres joven, si eres joven de familia trabajadora, si eres joven, mujer de familia trabajadora, si eres joven, mujer, emigrante de familia trabajadora. Entonces es cuando puedes percibir el odio, la tristeza, la incomprensión, la humillación y la falta de respeto hacia tu persona. Meryem El Mehdati nos lo recuerda con cierto humor pesaroso.

domingo, 13 de febrero de 2022

DIARIO DE UN GATO ASESINO. EL RETORNO



Desde sus orígenes, el hombre ha contado cuentos para entretener, normalmente, a los más pequeños, para educarlos y transmitirles ciertos valores morales, pero…no cabe duda de que algo ha cambiado el contenido de los cuentos en la nueva sociedad. Y la forma.

El niño ya no es aquel ser minúsculo que obedecía sin pestañear a sus mayores y se creía, inocentemente, todo lo que le contaban. Ahora sigue siendo inocente pero pregunta, cuestiona e incluso llega a acuerdos con sus padres y profesores. La infancia ya no es lo que era. Los gatos tampoco.

Tuffy no es un criminal, tal y como nos quiere hacer creer Anne Fine al titular su cuento, aunque es bastante arrogante, o al menos esa es la imagen que reclama para sí con sus actos y palabras, pero si leemos Diario de un gato asesino. El retorno, nos damos cuenta de que Tuffy es bastante normal, tanto que podría parecer un niño. Puede que por eso el libro sea perfecto para que lo lean los más pequeños; se van a sentir identificados con muchas de las peripecias a las que se enfrenta este gatito, un verdadero torbellino que, como un pequeño dictador de su casa, consigue que su dueña se lo tolere casi todo.

Y en el casi está la cuestión, porque cuando la familia se va de vacaciones Tuffy se las promete muy felices «¿Una semana entera? Fantasía […] Una semana haciendo el vago sobre la tele sin tener que oír las quejas del padre de Ellie: “¡Tuffy! ¡Aparta la cola que no me dejas ver el partido!”». Sin embargo el encargado de cuidarlo será el cura, alguien estricto que no tolerará destrozos en los muebles ni gastos superfluos con la comida «No, Tuffy, no te abro una latita hasta que no termines la de ayer». Nuestro gato decide, por supuesto, escaparse de casa.

Para ello se esconde en el jardín (es un gato doméstico y su visión del mundo es bastante limitada), donde finalmente, tras sufrir algunas contrariedades con el cura, cae por azar en manos de Melanie, amiga y vecina de Ellie, quien confundiéndolo con una gatita la hace suya. Tuffy se acostumbra pronto a la buena vida y se convierte en un gato bastante vago y glotón.

Sus amigos se desconciertan porque no reconocen el él al verdadero Tuffy; por eso se burlan hasta que nuestro protagonista comienza una verdadera pelea de gatos, en la que Melanie cree que el gato de Ellie se ha comido a su dulce gatita, pues no la ve entre tanto pendenciero. Pero no hay que alarmarse, todo vuelve a su cauce (por ahora) cuando la familia regresa de vacaciones.

El protagonista es genial, puede convertirse en el ídolo de los más pequeños porque es un gato que ansía experimentar con la libertad y, cuando tiene la ocasión de vivir como quiere se da cuenta de que es satisfactorio tener un lugar cómodo rodeado de afecto, sin demasiadas responsabilidades. Tuffy aprende de sus errores aunque sea momentáneamente, algo que les ocurre a los niños casi de forma constante.

Además de sentirse identificados, no cabe duda de que desarrollarán la imaginación y, en muchos casos, harán las paces con el otro sexo. Se darán cuenta de que no es tan terrible ser una niña, o ser confundidos con alguna «El camisón de encaje me quedaba un poco grande. ¿Qué vais a hacer? ¿Nombrarme el gato menos fashion del mundo?».

Anne Fine ha escrito un cuento especial, carente de prejuicios, en el que expone acciones atrevidas y, otras, casi faltas de respeto pero que Tuffy, como cualquier gato, lleva a cabo con total normalidad


—Tuffy, no arañes los muebles

Eh… ¿Hola? ¿De quién es la casa, suya o mía? Si me apetece rascar los muebles, pues los rasco


Diario de un gato asesino. El retorno, cautiva a los niños porque expone temas de interés para ellos. Las expresiones irónicas y las acciones rebeldes ayudan a diferenciar lo que está bien y lo que no. Asimismo, con las travesuras del gato, distinguen que todos los actos tienen consecuencias y no todas son beneficiosas, algunas pueden llegar a ponerlos en peligro. No cabe duda de que las ideas ingeniosas contribuyen a organizar la mente y sobre todo, a disfrutar con los amigos, con quienes experimentarán la satisfacción de la amistad y perderán el miedo a romper con lo establecido, si causa deleite y no le hacen daño a nadie «Janet tenía calorcito, la tripa llena y un cojín en el que tumbarse ¡Cómo no iba a quedarme con el nombre de Janet!».

El egoísmo de Tuffy es evidente, al igual que sus engaños ante quien representa la autoridad. Pero su bondad también lo es y su inteligencia. Por eso aprende a evitar a quien puede hacerle daño y a querer incondicionalmente a quien lo protege. Realmente los gatos son como los niños.

La autora emplea en la narración un lenguaje totalmente actual, atrevido, con términos que, por causa de la televisión, se utilizan a menudo cada vez con menos edad, probablemente porque ayudan a exteriorizar las emociones con libertad. Al alargar las vocales o realizar preguntas que no requieren respuesta demuestran el extrañamiento o la sorpresa que les causan algunas órdenes y se reafirman en su negativa: «¿Peeerdona? ¿Pero con quién se pensaba este hombre que estaba hablando?»

El vocabulario es, como vemos, sencillo, algo gamberro en ocasiones pero ideal para atrapar de inmediato a los lectores.

El cuento está diseñado para que los primeros lectores lo lean en solitario, no obstante si los adultos quieren acompañar a los niños será una idea acertadísima pues, al tiempo que se estrechan lazos, contribuirá a que pasen ratos estupendos en familia. Además, siempre es bueno contar con ayuda para entender determinadas expresiones que aún no hayan empleado, «ojo, Ellie, no te vengas muy arriba que a lo mejor lo que te llevas no es un achuchón».

Y ante tal despliegue de imaginación, las ilustraciones no iban a ser menos. Son de gran creatividad. Fantásticas. El gato cobra vida a pesar de estar dibujado con pocos trazos pero totalmente descriptivos, expresando a la perfección diferentes connotaciones placenteras, de indiferencia, de sorpresa, expectación, bondad, alegría, dolor, enfado o miedo. Los ojos lo dicen todo, o casi, porque las líneas expresivas que rodean el dibujo aportan los movimientos del cómic.

Hay varios dibujos en el cuento, pero Alexandre Reverdin solo dibuja la figura completa del protagonista: el gato y del antagonista: el cura. Los gestos de ambos, perfectamente marcados, estimulan la capacidad de observación y concentración del niño; los colores lisos pero brillantes, naranja para el gato, negro para el cura, intensifican la personalidad de cada uno. Las ilustraciones complementan al texto y le aportan dinamismo. Este hecho ayuda a comprobar su finalidad, todo gira en torno a cómo nos comportamos con alguien que no empatiza con nosotros. Lo mejor es alejarnos.

lunes, 5 de octubre de 2020

LOS ASQUEROSOS

Una vez terminada la lectura de Los asquerosos llego a la conclusión de que la existencia es un absurdo, como absurdo es el estilo de la novela. Porque la vida no tiene un significado concreto, desde el momento en que las respuestas a las preguntas que nos hacemos no son iguales para todos. En la igualdad (o falta de ella) está la clave. Aunque el hombre es un ser social, puede dejar de serlo con facilidad si se siente apartado por cualquier circunstancia (y las del protagonista fueron bastantes). Asimismo tendemos a respetar fácilmente al otro siempre que su parecer u opinión esté en nuestra línea de pensamiento. Vivimos en grupos, no formando un grupo, distribuidos por la sociedad en la que lo que nos rodea es tolerable, intrascendente incluso, siempre que no nos afecte. Vivimos en una sociedad llena de “asquerosos”, gente estafadora, «Presintió que las reclamaciones se desoían aposta, y así hasta que el demandante se cansara», gente fraudulenta, «el casero estaba haciendo cosas raras con su industria […] se negó a domiciliaciones», gente que abusa de su poder, «La intimidad del portal acendró los ánimos del policía […] le iba a pegar porque sí», gente aferrada a modas incongruentes «Una que no salía sin las joyas llevaba en la camisa el circulito de los hippies», gente superficial, «vivían decididos a parecerse a la gente que sale en los anuncios». Consumidores excesivos, contaminadores acústicos «la sirena rasgaba el silencio […] el móvil […] un taladro doméstico […] la herramienta rompía más los nervios», contaminadores ambientales «Parecían negarse a ver que contribuían a un futuro sucio». “Asquerosos”, adoradores, en fin, del dinero.

Manuel, quien desde niño se ha visto solo en casa por el trabajo excesivo de sus padres, ante los compañeros porque lo veían raro, ante las chicas por su físico no del todo agraciado, es alguien bueno, deseoso de compartir experiencias con los demás, pero un infortunio con un policía desaprensivo, hace que deba huir de la ciudad. Su tío le da todo lo que tiene para que huya. Y llega a Zarzahuriel, pueblo deshabitado sin identificar, de Castilla. Allí se mete en una casa y recibe de su tío mensualmente una compra para subsistir. Además, todas las tardes hablarán por teléfono para comprobar que está bien. Poco a poco Manuel se va adaptando y va siendo feliz en pleno contacto con la naturaleza. Hasta que una familia se instala en la casa de al lado para ocuparla los fines de semana.

Y él, respetuoso con todo, con el medio ambiente y con los seres que lo rodeaban, siente de pronto el horror a la compañía humana. Su placidez peligra, por lo que, acostumbrado a inventar artilugios para sobrevivir, idea la forma de deshacerse de todos.

Con esta actitud promueve el estancamiento social. En principio parece un ser de moral superior; respeta el medio ambiente, de hecho vive casi como cualquier animal en su entorno, sin apenas aseo, ni alimento o ropa inútil, sin ganas de participar en ningún trato humano que desvirtúe su paz. Pero esta superioridad moral queda cuestionada al llegar “los Mochufas”, pues le hacen actuar con mayor inquina y premeditación hacia ellos que la que él pudiera sufrir en algún momento, además juega con la ventaja de que él es invisible a la familia vecina. No quiere mezclarse con el vulgo para mantener su virtuosismo (y su seguridad). Está claro que su infancia influyó sobremanera en su forma de ser; apartado de todos, el desconsuelo de Manuel fue dando paso a la soledad, y el desamparo al miedo que le hace huir, esconderse, autoexcluirse, ser dueño de sí mismo, alguien que no tiene que mostrar nada a los demás. Pero el miedo vuelve con los Mochufas, así que decide seguir siendo imperceptible para ellos hasta que ve la posibilidad de que sean los otros los invisibles. Es la igualdad dependiendo de las circunstancias de la que hablábamos antes.

Creo que Santiago Lorenzo ha construido un relato, en principio original, pero puede cansar un poco por la falta de trama y el exceso de modismos. Más que una novela es la reflexión del tío de Manuel, a quien intuyo como verdadero protagonista, como eje del relato. En su cavilación, nos ofrece las claves interpretativas del mundo. El lector puede reconstruir, a través del despliegue de lenguaje, el pensamiento del protagonista, incluso del autor, que deambulan en una polémica intelectual que se hace eco de la socialización pretendida. Desde una mirada superficial, transmite una honda preocupación por las relaciones personales y por la autorrelación que llegamos a mantener con nosotros mismos, «Con cada céntimo que dejaba de fabricar compraba un minuto de freática paz a estrenar. Le parecía muy barato».

Lorenzo incide en su crítica a la ostentación y reflexiona sobre qué hay tras ella, cómo no somos capaces de abandonar la ciudad sin las ventajas que nos ofrece ésta y que funcionan en realidad como incongruencias del progreso «instalaron un dispositivo para subir las persianas dándole a un botón. Otro, se trajeron unos extensores para ejercer los brazos como si los brazos no se ejercitaran subiendo persianas […] unos operarios bajaron una cinta de correr».

En Los asquerosos se especula sobre cómo el hombre ha llegado a carecer de personalidad, a ser un gregario sin ninguna intención de distinguirse sino de formar parte de la masa «Llamaban “cariño” a todo el mundo […] Hablaban muy adscritos a fórmulas predeterminadas […] Decían todo el tiempo “disfrutar”».

Santiago Lorenzo toma distancia y mira al grupo social desde el punto de vista de la naturaleza, una perspectiva desde la que no salimos bien parados «Salía mucho “calidad de vida”, la formulación con la que los desmigados se intentan convencer de que están contentos». Nos rodeamos de circunstancias paradójicas, de una forma de vida absurda que incide en nuestra degradación, a la que arrastramos, antes de tiempo, a los niños, quienes, al eliminarles las posibilidades de ser provechosos, «llegarían a adultos sin conocer la compleja receta del bocadillo de chorizo».

Los asquerosos supone también una llamada de atención para que nos demos cuenta de cómo la sociedad consumista nos anula la capacidad de autosuficiencia, de cómo, por seguir el desenfreno estresante de la ciudad estamos despoblando lugares en los que es fácil la tranquilidad, de cómo, con el tiempo se ha sobrevalorado el falso concepto que tenemos de socialización al ser incapaces de disfrutar en soledad.

En realidad Manuel hipervalora la soledad constante simplemente porque no tenía un objetivo claro, porque no le llenaba aquello que lo rodeaba, porque no había encajado en el grupo, porque era diferente, y esto se vuelve en su contra cuando alcanza su felicidad o, lo que es peor, en contra del único ser que lo ha ayudado. Manuel abandona a su tío, lo hace invisible para continuar él mismo con su propia invisibilidad.

Esta sociedad ansiosa que no está a gusto con nada queda reflejada en el lenguaje mordaz, irónico «Dicho esto se quedó tan jamonuda. De cuál de sus cerdos libros de autoayuda habría sacado una cosa tan bonita».

La crítica feroz se lleva a cabo con un tono desenfadado, ritmo rápido en el uso de palabras, expresiones coloquiales, soeces, burdas, neologismos, arcaísmos o profusión de sinónimos que inciden en el concepto penoso de lo que está refiriendo:

«Cagalera lacrimal, eso sufrí en riada serena»

«Era la suya la puta música para las alimañas del coño y del cojón»

«Una docena de omnívoros de los de genital tapado»

«empercutir», «falansterio», «despresencia»

«piso – camarote interior – viviendita de dimensión de despacho – cuchitril – cubículo – contenedorvivienda – chiscón».