Parece increíble que hace casi tres
mil años, alguien, Homero, por
ejemplo, escribiera en verso un poema que ha sobrevivido hasta hoy. No solo
eso, probablemente la Odisea sea uno
de los libros más conocidos en el mundo. Vivir una odisea es una expresión de
lo más normal cuando queremos referirnos a las adversidades que pasamos como
consecuencia de un suceso. Es notorio el canto de las sirenas que atraen, el
ataque del gigante Polifemo, Penélope y su función de tejedora, la hechicera
Circe… Son pasajes de esta gran historia que aun no habiéndola leído, se
conocen.
Por eso la Odisea es universal; ha resistido el paso del tiempo y las
diferentes culturas. Sin embargo, Blackie Books ha inaugurado una colección: «Clásicos liberados» con esta historia
y, no podía ser de otra forma, lo ha hecho a lo grande. Basada en la versión de
Samuel Butler, Miguel Temprano García ha elaborado la traducción del inglés.
Por cierto, fantástica; los hexámetros en los que fue escrita en su día han
sido sustituidos por la prosa, de esta forma el ritmo solemne y cuantitativo de
la poesía griega se adapta a la prosa sencilla natural y armónica del
castellano. Cualquiera puede leer Odisea,
la adaptación es tanto de la estructura como de los términos, Temprano utiliza
un vocabulario usual para narrar las hazañas de Ulises; aunque no debemos
olvidar el acierto de introducir «La
versión de Penélope» de Margaret Atwood. Una joya en la que Penélope, una
vez muerta, nos cuenta su visión de los hechos, desde que fue casada con Ulises
hasta que él llegó de su aventura, 20 años después. Asimismo el microcuento de
Augusto Monterroso «La tela de Penélope o
quién engaña a quién» merecería ser historia y no literatura y el poema de
Javier Krahe «Como Ulises», saca más
de una sonrisa.
No termina ahí la edición. No puedo
dejar de mirar las ilustraciones de Calpurnio: trazos sencillos en los que cada
personaje tiene su sello personal para poder “leer” las imágenes con facilidad.
En los márgenes, como en los grandes libros, encontramos acotaciones
informativas que guían al novel en la materia sobre quiénes fueron algunos de
los personajes que aparecen: Méntor, Calipso, Ulises…, y sobre algunos
comentarios que otros autores elaboraron de la obra. ¿Podemos despistarnos? No.
Los 24 cantos marcan además la fecha, desde que comenzó el regreso Día 1. 8 de marzo 1178 a.C, hasta que
llegó a casa dispuesto a matar a los pretendientes Día 41. 17 de abril 1178 a.C.
No se le puede poner ninguna pega. La
edición es una maravilla, atractiva y actual. Y, a pesar de estas novedades, Odisea
(liberada) mantiene ciertos recursos de la épica griega que le
confieren su característica. No debemos olvidar que estamos ante una epopeya
por lo que los héroes continúan encarnando ideales como el honor y el valor,
aunque la edición de Miguel Temprano haga hincapié en el carácter pícaro y
embustero del protagonista «Lo dijo para
confundirme, pero yo era demasiado astuto para dejarme engañar y respondí con
una mentira […] El muy cruel y miserable no me respondió una palabra sino que,
con un gesto brusco, atrapó a dos de mis hombres…».
Los dioses intervienen en los asuntos
humanos; la adaptación de Blackie Books incide en la ayuda de Atenea que guía a
Ulises, lo aconseja transformándose en Méntor, o de forma invisible lo ayuda
para que conserve la vida. Al final tenemos la impresión de que Ulises no era
para tanto, al menos sin la ayuda de la diosa le habría sido imposible el
viaje, tal como lo fue para sus hombres. Pero es épica, por lo que las
enseñanzas sobre la condición humana están presentes en todo momento, como la
tradición oral de la que parte; así el vocabulario sencillo es el dominante,
las fórmulas repetitivas «Llegamos
entonces… Cuando llegó la mañana… Cuando casi había llegado… Cuando llegaron a
la casa de Circe… Cuando llegué al bosque…» van aportando continuidad a la
narración y enfatizan los sucesos que se cuentan.
Por supuesto, el epíteto épico no
podía faltar «Cuando apareció la hija de
la mañana, Aurora de dedos sonrosados». Fórmulas de transición para indicar
los cambios de escena o de narrador, normalmente acompañadas de verbos dicendi
que favorecen el discurso directo y la atención
Entre
tanto Euríloco había estado dando malos consejos a los hombres
—Oídme
—dijo—, mis pobres compañeros […]
Así
habló Euríloco y los demás aprobaron sus palabras.
De esta forma la cadencia de la
epopeya griega se mantiene, así como la claridad de lo narrado que, unido a los
comentarios antes referidos y las ilustraciones, hacen de esta edición la
perfecta para que todos sepamos los hechos de la Odisea sin perder detalle.
Odisea liberada me la prestó Amaya, la de espíritu clásico y mente clara. Yo compraré la siguiente historia de esta edición de Clásicos Liberados.



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