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lunes, 13 de abril de 2026

DIARIO DE LO COTIDIANO



Nos encantaría tener una cotidianeidad como la reflejada en Diario de lo cotidiano; 37 composiciones que rezuman bondad, verdad, preocupación por la otra persona. Generalmente, es la amada la que ocupa la atención del poeta. Estos versos son comparables, sin duda, a algunos de los más bellos del 27. Creo que Guzmán Villardón Preciado está influido por una de las generaciones que mejores poemas nos regaló. Y digo esto porque no solo de amor vive nuestro poeta; también de desamor y, sobre todo, como en el 27, de conciencia social. La poesía de Villardón se humaniza en cada verso y denuncia las injusticias, la represión y la violencia.

Violencia en general o el rechazo específico, de la violencia de género, proclamado en Carta urgente para una mujer asesinada. El título ya nos destroza por la paradoja que representa. Es urgente, pero ya no irá dirigida a ella, pues no está. Es urgente para el resto, para todos los que vivimos de espaldas a esa “fatiga” que sufren algunas mujeres


¡Maldita sea!

¡Malditas sean todas las muertes injustas!

¡Malditos sean todos los asesinos!

El primero de estos versos representa el disgusto que siente el poeta por lo que avisó al comienzo del poema “Te mataron”. Este disgusto, referido a una persona concreta, que marca el pronombre, se expande, como el verso anafórico siguiente, a cualquier atropello; disgusto, no por la muerte en general sino específicamente, la injusta. En el siguiente verso, su denuncia se expande a los responsables de cualquier maltrato. No hay asesinos de una u otra clase. Lo son. El sustantivo categórico lo afirma.

Guzmán recuerda qué se consigue con estas muertes «Te arrebataron tus sueños / Y con ellos se fueron los míos». No solo se corta la vida de una mujer, también la posibilidad de vivir en una sociedad más justa.

En Diario de lo cotidiano encontramos, además, la acusación referida a la violencia desmedida y horrenda. En La tierra se resquebraja denuncia sobre el papel y nuestras conciencias el genocidio de Gaza; pero puede referirse a cualquier guerra, hoy tan habituales. El poeta pone su esperanza en los que consiguen salvarse, planea un futuro mejor para ese pueblo devastado «por tanta bomba asesina de inocentes». De nuevo la segunda persona, ahora para alertarnos del individuo; no hemos de pensar en que ha habido un montón de muertes anónimas; es un conjunto formado por un tú, más otro tú… «Vuela tú» «tu alma en polvo renace de sus propias cenizas» «Vuela y no descanses». Las ganas de libertad para estos pueblos oprimidos están en la anáfora “Vuela”. Guzmán desea que estos lacerados sean capaces de sobreponerse a quienes asesinan, de pasar por encima de «sus míseras vidas». Ahora sí, el epíteto explica con toda intención lo que son.

El dolor de los inmigrantes, también ocupa nuestro día a día. Villardón Preciado exclama la impotencia del inmigrante cuando se juega la vida sin que pongamos remedio efectivo. La intensidad emocional queda expresada en la mezcla de versos de arte mayor y menor con diferentes medidas. La polimetría de «Vidas enredadas en el alambre de la injusticia» permite al autor ajustar su sentimiento al ritmo del poema. Comienza describiendo destellos de lo que ve:


Retazos de vida

jirones de piel

para ir explicando lo que significan esos conceptos, «esperanzas rotas en añicos imposibles de pegar».

La forma del poema mantiene una gran musicalidad; con el contraste versal, al mismo tiempo las sensaciones del autor enmarcan la desesperanza e indefensión que, en primera persona, se dirigen los afectados a sí mismos, mientras nos acusan de abandono

¡Qué honda pena es acabar así!

Casi el resto del poemario es de amor, en la vida, en la muerte y tras ella. Amor como el sentimiento esperanzador del que se alimenta «Quiero que mis manos hambrientas / te busquen cada noche». Las personificaciones no solo ocupan el cuerpo, también el espíritu cobra importancia en el amor y el deseo. El ánimo se materializa de forma metafórica y comparativa hasta que estamos seguros de qué quiere transmitir, «tus sentimientos / clavados a fuego / como llamas encendidas».

Los pájaros se encargan de ser símbolos del alma clásica con los que quiere conectar la sustancia de sus cuerpos a la espiritualidad inmortal «...pájaros de papel! / ¡que alcen el vuelo tan alto». Pájaros como metáfora del amor que siente; un amor que viene pero también «se alejan de mi ventana / alzan el vuelo sin reparo alguno»; un amor que intenta eliminar la tristeza, algo impostada, de ella, «van a buscarte / […] / donde brotan tus lágrimas azules»; un amor que triunfa al final, «Hoy / los pájaros / han vuelto / me han traído la luz».

Ella es el fin principal del poeta, los pronombres no dejan lugar a dudas. En “Tú” la amada es su forma de vida, la verdad, la alegría, el comienzo tras la caída, la confianza, Guzmán, como Salinas, busca la esencia del amor y la encuentra más allá de la poesía, en la propia amada, alguien que representa la sensualidad y la sustancia espiritual


Vaciar tu pelo de besos / para llenarlo de caricias infinitas / de cálidos abrazos / de eternas madrugadas / […] / era llegar / hasta donde la poesía todavía no ha llegado

La riqueza de metáforas, anáforas, epíforas, paralelismos, conexiones imposibles, hipérboles y paranomasias consiguen una profunda acumulación de sentimientos, en los que explora el dolor por la ausencia de la amada, la idealización del amor y el anhelo del gozo.

Guzmán es un trovador enamorado. Enamorado de la vida, enamorado de la paz, enamorado de la justicia, enamorado de la igualdad, enamorado de la magia del amor.


Quiero llenar de besos

el espacio que hay entre mi cuerpo y el tuyo

miércoles, 30 de agosto de 2023

BREVE ENSAYO SOBRE EL EXTERMINIO DE LAS FLORES

No se puede decir tanto en tan poco espacio y Björn Blanca van Goch lo hace. Breve ensayo sobre el exterminio de las flores es un canto a todos aquellos que han soportado los embates de la maldad humana, especialmente el pueblo judío. Un homenaje a los más débiles que por diversas circunstancias han sufrido, individualmente y como pueblo, acciones intensamente dañinas repetidas en el tiempo; repetidas porque quienes las infligían los consideraban prescindibles.

Hay que leer este poemario para ponernos en el lugar del agredido: no hay nadie irrelevante, nadie es accesorio; hasta la flor más débil, más pequeña, cumple su función y es bella. Todas lo son. Y, lo más importante: no son destructibles porque siempre nacerán otras.

Para entender esto hemos de hacer lo que el autor: mirar en nuestro interior, ahí donde residen los miedos, las frustraciones; enfrentarnos a ellos, asimilarlos hasta entender que no tienen sentido. Solo así podremos dejar de justificar aquellas acciones que atentan contra el otro y, por tanto, contra la propia sociedad en la que vivimos.

Breve ensayo sobre el exterminio de las flores está dividido en cuatro partes: Arbeit macht Frei, Vegetabilia, Líquidos y liquidaciones y Locus amoenus. En la primera parte Björn iguala el hombre a la naturaleza, los campos de exterminio son campos de flores y cada una de ellas un hombre judío. A pesar de ser arrastradas cuando ya no tienen vida, las flores, el pueblo judío, siguen luchando para permanecer «plantados en la tierra» (Tempestad).

El poeta consigue crear cierta tensión cuando descubre los sentimientos que despertaron esos campos, donde el trabajo no iba a ser una liberación para los hombres allí apresados. Para vergüenza de la humanidad, Blanca van Goch nos recuerda las matanzas a sangre fría con versos anafóricos que inciden en el odio sufrido, la angustia, el dolor, la tristeza, la tortura. Algo que podría haber sido evitado con la conexión necesaria para percibir los sentimientos del agredido


Siempre habría sido posible

sentir la primavera

(פרילינג)

Vegetabilia dota al pueblo judío de una cualidad natural: que tiene la posibilidad de crecer. Como cualquier vegetal que, además, a pesar de ser marcado como infame con el estigma de la tortura, posee el estigma de las flores «un símbolo de vida».

El pueblo judío, aun martirizado, permanece embellecido y poetizado, en los versos libres de Björn, con el refuerzo de la derivación:


Flores

con el alma

a flor de piel

(Saberes)

Como algo sagrado, estos tres versos conforman uno solo. En este verso, roto, las flores forman parte del ser humano; el alma permanece encerrada en la materia para ser junto a ella un mismo cuerpo; constituye la esencia, el centro del ser donde la muerte, como concepto, desaparece y solo queda la noción de morir, cuando el cuerpo trasciende lo material para que sea el alma la que perviva «…más allá / de la última frontera» (Riego).

En realidad, tanta barbarie no puede ser aceptada sino desde lo más íntimo, desde lo espiritual; sólo la palabra es capaz de cambiar esa crueldad. Y el poeta es un maestro de la palabra, por eso suprime las que no quiere, en Paisaje bucólico, hasta conformar otra verdad


Respirar aquel aire de las cámaras

 

era suficiente para elevar el alma

Formalmente, el verso elidido (arriba) sugiere en la mente del lector lo contrario de lo expresado en el último: el alma se eleva cuando ha quedado aplastado el cuerpo inocente.

Los cuerpos más inocentes permiten que sus almas sencillas florezcan con más energía, por eso los niños de Reino vegetal son declarados «…los reyes / de aquella monarquía».

El pueblo judío toma la fuerza que aporta la aliteración de la vibrante múltiple para apoderarse de raíces que lo dejan bajo tierra, mientras nos descubre una imagen renacentista de sí mismo como árbol enraizado al cielo que aspira a la eternidad; el cuerpo muerto no importa, porque si ha sido bello y luminoso será eterno


Las flores —sin colores—

brillan como las estrellas

(Sin color)

Esas flores, cada una diferente a la otra, consideradas como ramo para cometer uno de los peores genocidios, quedarán secas y esparcidas por la tierra, por eso la palabra de Blanca van Goch pasa del verso libre a la prosa cuando no encuentra belleza en el hecho ocurrido, hasta que, de nuevo, el pueblo judío resurge con cierto lirismo afligido, con el que nuestro ánimo se hunde


Es imposible… imposible cargar

con el peso de la tristeza de ese ramo

(Taxonomía Linneana)

Hay tristeza en los poemas, pero las imágenes sugestivas y las metáforas sinestésicas viven en los versos para convertir los rostros de ese pueblo lacerado en símbolo de pureza y amor


un poema sobre alambradas

que son rosales

llenos de rosas

(Espinas y espinos)

¿Puede un mismo elemento ser fuente de vida y destrucción? En Líquidos y liquidaciones la pluma de Björn se desliza implacable para dibujar palabras; a veces basta repetir un verso suprimiendo las comas para que el significado se ajuste a la libertad que anuncia la forma; otras, el apoyo de la rima iguala la vida a la poesía, el agua al renacer tras la destrucción, más evidente, si cabe, al ver el último verso quebrado: «lirismo-bautismo», «transparente-fuente»,


en esos campos fuiste solo

 

 

 

abismo

(Agua)

Los poemas tienen finales impactantes que en ocasiones resumen, con pareados anafóricos, el contraste implacable de los antónimos, unidos para conformar un todo «Obra viva y obra muerta» (Línea de flotación).

Otras veces, los versos van desapareciendo, con ayuda de síncopas «sufri  ento», omisiones completas o apócopes, «quebr  », para poner de manifiesto cómo fueron siendo vaciados los seres humanos.

En Cortar de raíz nuestro poeta malagueño-holandés expone la denuncia más efectiva de ese genocidio al sacralizar su recuerdo mediante un anatema de carácter científico


otra cosa es

que te gaseen en masa

con pesticida Zyklon B

(Cortar de raíz)

Un genocidio que supuso tronchar millones de vidas antes de completarse, por eso Björn en La siega corta el soneto por la mitad y deja solo las dos primeras estrofas. El poema es el propio pueblo judío, cercenado.

En Locus amoenus, la muerte de los judíos queda inmortalizada con la sustantivación de una forma no personal. El paso del tiempo, tan usual en la poesía del siglo XVII, y el desengaño metafísico de Quevedo reviven en nuestra memoria cuando leemos


Nací.

Mi muerte es gerundio

desde entonces.

Pero el pesimismo barroco queda relegado cuando Blanca van Goch se muestra vengativo en Hoja por hoja con aquellas palabras que le quitan el sueño, mientras él aspira a la quietud en Florecer.

Sin embargo, todos agradecemos que no deje de escribir, porque leyendo a Björn pensamos mejor, reflexionamos mejor e intentamos ser mejores personas.

miércoles, 2 de marzo de 2022

MARGARITAS EN LAS GRIETAS

He leído Margaritas en las grietas y estoy impresionada porque la autora, jovencísima, hace gala de una sensibilidad inusual. Los poemas están enclavados en un entorno urbano en el que el matiz oscuro prevalece en las palabras o en las partículas negativas que privan de beneficio a las que acompañan.

Al comenzar la lectura nos sentimos golpeados por versos anafóricos de estructura paralelística que constatan el abandono vital al que se enfrenta «sin aire, sin ganas, sin fuerzas».

La asfixia es evidente y así lo afirma la rima interna “agarrado-arrastrado”, que iguala el trato que percibe de los demás con el que se hace a sí misma y que la llevan a habitar los espacios más misteriosos y sombríos


Me han agarrado del cuello

[…]

Me he arrastrado por los restos de cristal, polvo y cicatrices

Universos evocadores que combinan lo externo con sus sentimientos más dolorosos.

Sin embargo, con un estilo ilógico e irracional, propio de la poesía gótica, anhela que la dimensión oscura de su pasado amargo aporte cierta luz, cierta esperanza, anhela ver margaritas en las grietas.

Max mantiene una ilusión reforzada por el paralelismo anafórico de la confianza aunque, más tarde, los adjetivos pesimistas se encargarán de descubrir la realidad de esa credulidad no correspondida:

Para seguir confiando en ti

Para seguir confiando…

                               …me dices que estás

cansada, agobiada,

que todo te supera

Los poemas de Max impactan porque respiran cierta sensualidad en el abandono. Es como si hubiera encontrado una belleza alternativa en el dolor, en la oscuridad. De hecho, muchos poemas de Margaritas en las grietas están teñidos de una tristeza que en ocasiones llega al desaliento.

La poesía refleja perfectamente la compleja relación con el otro, la soledad que le deja esa relación, el vacío, el amor y la pasión intensa que permanece. El libro podría considerarse la evolución de su estado personal. En poemas como Sin nombre 1, Max se vale de la anarquía que sugiere la falta de puntuación para expresar con un ritmo exaltado, que se apoya en versos asindéticos conceptuales, el evidente abandono que siente, monótono, enfermo, de destino incierto, oscuro, egoísta, mortal y, paradójicamente, sensual «Los abrazos por la espalda». Cada verso representa la definición de sus sensaciones cotidianas, que forman una trágica reacción en cadena.

En Convergencias, Max se identifica, de manera irracional, con el causante de su imprecisión como individuo. Al contraponer los pronombres de primera y segunda persona, iguala el dolor causado al ver a su amante con el suyo propio. «Me he convertido en mis ganas de no volver a verte»; ya no es nada y sin embargo acepta la muerte interior del abandono, a la que ha llegado después de razonar un viaje espacio-temporal con paradas en la fragilidad, un viaje sin rumbo fijo en el que se ha sentido perdida, hasta que la cólera de verse despechada ha anulado las ganas de continuar, «Me he convertido en el primer paso y en el último».

La poesía de Max es como ella, disyuntiva, por eso admira la belleza alternativa, la pasión punzante del día y el bálsamo sensual del miedo a la noche.

El lenguaje de este poemario es fluido, expresivo, capaz de jugar fácilmente con la percepción que propone su propia realidad «el sonido de los pájaros y las carreteras», capaz de igualar latitudes y longitudes


Los 325 escalones

Ayer estaba a 387 km,

capaz de afrontar el abandono con similicadencias «varias caries y carencias», capaz de usar símbolos polisignificativos que unen la naturaleza a la literatura «Mi forma métrica de describir las puestas de sol», capaz de conseguir, con sinestesias, que todos los sentidos se estimulen a la vez y aparezcan unidos


La culpa suena a excusa

Suena a ignorancia

Sabe a urbanismo y explotación

Son percepciones subjetivas que forman una unidad compleja para poder, mediante subordinadas sustantivas y adjetivas, abarcar esa sociedad despiadada y falsa que acorrala, dejando como única alternativa un espacio sombrío

Que todo lo que tratas de olvidar será eterno

El poema Ana, supone el amor incondicional, necesario, hacia alguien inteligente, de personalidad enigmática, revolucionaria, que ha sabido llenar su vida con sus deseos, sus pasiones; Ana es quien la hace sentir viva a pesar de que nunca la encontrará. Ana es el reflejo en el que se gustaría ver, un reflejo dotado de cierta rebeldía social que ella no cree poseer «Me sigue buscando con la certeza de que (no) me encontrará». De hecho, en la poesía de Max encontramos un testimonial aire destructivo que la oprime hasta el punto de ver la muerte como posibilidad. El entorno urbano de bullicio, miradas, pasos, le ha hecho daño, es opresivo, tanto que se siente acorralada y la lleva a castigarse por la culpa de no haber sabido salir, «Hablo de oxígeno».

La autora necesita otro entorno para poder vivir sin sufrimiento, sin abandono, de ahí que lo busque en los sueños, en espacios inexistentes que echa de menos, en realidades irracionales que en el fondo le dan miedo; no se atreve a traspasar la línea, por eso, de nuevo se deja llevar por la sociedad real. Sin embargo su espíritu rebelde aparece finalmente para convencerla de lo que es; Max es, paradójicamente, una persona real durante el proceso de escritura, cuando se muestra sin artificios, sin disfraces que cambien su propia realidad ante los demás, con todos sus defectos y miserias


con la boca seca

y con la piel

cayendo

a pedazos

Es una persona al escribir, cuando puede percibir lo que siente sin que nada ni nadie la cambie «Escribir es. Y con eso, sobra». Gracias a la escritura confía en el futuro, a pesar de tener conciencia de que apenas es nada «Ahora soy eso, polvo, espinas y el rastro del barro sobre el suelo».

N es un poema en el que M de margaritas se sincera con alguien a quien quiere, de hecho, las sinestesias que aparecen buscan su intimidad y revelan su espíritu «Mis ojos, cansados de tanto vacío, gritan afónicos», un interior rodeado de paradojas constantes, «me sonríe con la misma tristeza», una personalidad que se asocia con viajes espaciotemporales a través de comparaciones metafóricas «seamos un momento en la pausa de este mundo», que recorre el trayecto cargada de culpa «soy un desastre» pero, a pesar de todo, ansía encontrar la felicidad; las dudas anafóricas paralelísticas abren la esperanza puesta en N


Tal vez el vacío…

Tal vez el frío…

En Fragilidad, da la impresión de que continúa su confesión; los versos 2, 5 y 8 aportan, leídos en sentido inverso, una definición de cómo se siente:


constante

[…]

El exceso

[…]

y yo,

El verso formado «Y yo, El exceso constante» constituye clave de ese entorno sombrío continuo que la ha llenado de ideas destructivas.

La poesía de M de margaritas es original, un contraste entre su estado interno dolorido y el ritmo frenético que la envuelve para no dejarla salir, la amenaza desde lo más tangible hasta la nada, por eso decide permanecer encerrada en su propia realidad, un universo que no le pertenece pero quiere compartir. La autora ve el mundo como un misterio que no entiende, le hace daño pero aún está por descubrir y lo intentará hasta conseguirlo porque si algo tiene asumido, en su inquietante personalidad, es el dominio de los sentidos.

En Ella no importa lo material sino su trascendencia, ella es quien le permite realizar el viaje en el que podrá vivir, pues lo primordial no está sino en el interior


en ella,

constelaciones,

justo encima su pelo corto acariciándole la piel

M de margaritas quiere constantemente un cambio, por eso, con la forma de los poemas, totalmente musical, juega para transformar el lenguaje, intenta desordenar la sintaxis con signos de puntuación inviables o ausentes; con los sentimientos también juega, quiere convertirlos a base de comparaciones imposibles derivadas de evocaciones misteriosas, «te abrazaría hasta que enero se convirtiera en un número par».

Y el cambio vendrá, mientras haya esperanza en el amor constante.


me sigues queriendo