miércoles, 22 de julio de 2026

DE BAILE Y DE SOMBRA

Muchísimas gracias a Masa Crítica de Babelio por su nuevo obsequio. En este caso se trata de poesía y, estoy totalmente agradecida por haber conocido a una autora venezolana. La poesía de Laura Cracco se mete muy dentro porque es totalmente sensitiva, en la que la memoria es fundamental; nos acompaña y nos transforma.

De baile y de sombra está dividido en dos partes: Y la luz se hizo en el Safari Club y La muerte viaja en las palabras. La primera parte son poemas relacionados con la discoteca Safari, donde se dan cita, al acabar el día, personas que reviven con las drogas y el alcohol. O mueren. Casi todas viven allí malas experiencias pero no pueden abandonar el club.

Un día tras otro se lamentan por la falta de libertad para actuar, pero siguen estando oprimidos mientras esperan una redención


pájaros sin vuelo, cueros de tigre, cebras rellenas de estopa

Son jóvenes y lo ignoran,

la juventud es un cigarrillo que se quema

sin pena ni gloria

[…]

Al fondo, música rock y cajas registradoras

La segunda parte refiere una época en la que también, de forma más generalizada, nos sentíamos oprimidos; nos faltaba libertad, vivíamos malas experiencias pero tampoco podíamos abandonar ese encierro, físico o psicológico. Anhelábamos liberarnos.

Las situaciones externas son muy diferentes. El contexto donde habitan los diferentes yoes es distinto, uno está marcado por las drogas y otro por el Covid; sin embargo en ambos casos salen a la luz vivencias íntimas que conectan el yo con lo sagrado.

Hay un yo en la poesía de Laura Cracco que se siente derrotado y abandonado por su dios, cualquiera que sea el que existe, porque lo único que lo abraza es la opresión, tanto, que no deja salidas para escapar


Los héroes no sobreviven al final de la jornada:

[…]

pulmones infectados de agua maldita

[…]

Al atardecer ojos azules despuntan en la bóveda gris:

¿serán los ojos de algún santo que de tanto ser hombre

se hizo Dios?

Cuando de un ser humano solo quedan despojos deja de ser humano para quienes lo rodean y, sin embargo, sigue teniendo sentimientos, sigue necesitando apoyo y comprensión «La concha de Venus se convirtió en cenicero»; De baile y de sombra es la búsqueda del amor que llevan a cabo esos que son considerados piltrafas y no lo consiguen «¿Está hecho dios a nuestra imagen y semejanza?».

Los poemas de Safari Club suponen un puente entre el yo poético y lo que lo rodea, por eso “relatan” la vida de


Erika le clava jeringas a la luna,

Glenda y Rose fueron a darse unos pases

Laura está hasta el culo de marihuana

el Pelón no es el mismo desde el accidente

Jóvenes que tienen necesidad de un compromiso moral; lógicamente no consiguen llevarlo a cabo; de ahí que el yo poético se comprometa con el lenguaje. El mundo es un espejo y al mirarlo nos devuelve imágenes estremecedoras pero necesarias para despertar conciencias y consciencias.

Son jóvenes que buscan la salvación moral a través del miedo. Laura Cracco encuentra una posible salvación social en poemas que son prosa, mediante los que reflexiona sobre la individualidad de aquellos que experimentan, a pesar de la muchedumbre, una profunda soledad en la vida y en la muerte. 

Las figuras retóricas están encaminadas a producir un choque emocional en el lector; primero nos asombramos con las paradojas, hipérboles, metáforas surrealistas… y luego quedamos sobrecogidos al darnos cuenta de que la fragilidad humana es inexplicable. A veces solo podemos ser testigos de esa fragilidad «Entre los huesos encontré una flor azul que me habló». Solo podemos darnos cuenta de que el mundo de la droga está compuesto de gente herida, pero son personas, tal como refuerzan las epanadiplosis, «Humanos demasiado humanos», son personas a punto de perderlo todo, ya no les quedan opciones; las hipérboles e imágenes imposibles aportan su nivel de insuficiencia «montañas que paren ratones / rascacielos de justificaciones»

Son personas que se han visto apresadas por lógicas que no lo son para ellas, de ahí que vean como solución desaparecer. El yo poético incide en los oxímoros para exponer su realidad «la bendición del salto», «el mundo rebosa de monstruosos tentáculos de amor».

No hay salida para los alcohólicos, drogadictos, porque han caído en un nivel que solo recoge trozos de ser humano; las metáforas degradantes lo confirman, haciendo de la poesía de Laura Cracco una poética del realismo sucio «las viejas ríen, las carcajadas brotan de los túneles de carne / profundas y desdentadas».

Son personas que se encuentran con experiencias repetidas una y otra vez sin una salida en esa rueda, en la que las anadiplosis, epanadiplosis, derivación y epifora se encargan de agobiar hasta el límite

…pensar,

pensar sobre lo pensado

que es a su vez destruir lo ya pensado

La muerte los va quitando poco a poco «Ahora que ni Ezequiel ni Erika están». No hay redención para ellos. Los poemas se van encadenando para contarnos la historia inevitable de esos jóvenes «Alguien que ya estaba muerto fue asesinado». Jóvenes que van formando una cadena con descendientes quebradizos, nacidos de la nada, sin proyectos «nací por una estafa / el desliz de una píldora que no se tomó».

La formación de sustantivos mediante la unión de adjetivos indica la esencia de estos seres y su fin «Ciegoviejosindestino, no existe mañana». Aunque aún renace la esperanza «Janis es distinta».

Poemas desoladores que nos golpean con lo más frágil.

La segunda parte, La muerte viaja en las palabras, representa otra situación de opresión, de falta de libertad, de muerte: El Covid. Mediante oxímoros la poética se ve fortalecida mientras desafía la lógica racional con una expresividad que capta inmediatamente nuestra atención y nos hace reflexionar y revivir las consecuencias de la epidemia: soledad «dos metros infinitos nos alejan»; paro «SE VENDE, SE ALQUILA»; necesidad «cualquiera puede matar al mensajero»; tranquilidad solo al dormir «y la mente se desembaraza de pensamientos»; acrecentamiento de situaciones xenófobas «fue mucha la sangre»; efectos nocivos de las redes sociales «desde que un dios fue desollado»; culpa, rencor, tristeza, impotencia… Para esto Cracco adopta ejemplos de la Grecia clásica en donde algunas situaciones vividas por Ulises, Áyax, Aquiles, Héctor, Edipo tienen algo que ver con las experimentadas durante la pandemia. Algo que, después de tantos siglos, avergüenza al hombre porque continúa el abandono al hombre


los niños se revuelcan en la tibieza del frío

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