lunes, 27 de abril de 2026

PUNTO DE ARAÑA

Si hay algo que llena, de verdad, es leer a quien juega con la lengua como quiere, hasta formar un texto impecable. Punto de araña lo tiene todo La extensión justa, porque con más, la autora habría sobrepasado los márgenes del suceso. Y, sin embargo, está tan bien hilado que el suceso rebasa los límites del hecho que da lugar a la novela.

Palabra adecuada. No importa que se refiera a historias reales «en 1965, con el naufragio del Banora» o a las que forman parte de fábulas míticas, «por eso te estaba gustando tanto aquel encargo que os habían hecho las arañas»; a términos cultos «pedipalpos» o referida al lenguaje popular «habían nacido pa ricas», «chismorreando tonterías». No importa que se imponga la pulsión sensual, «Él le había dibujado con la punta de la lengua una línea de saliva que se abría entre el salitre de la piel y le cruzaba el cuerpo entero» o denote la más absoluta violencia, «Pero qué oficio quieres tener tú, había dicho él fuera de sí, como si querer trabajar cobrando le fuera a él un fracaso, una ofensa propia, ¿y luego ser mi mujer no te es oficio suficiente?, había dicho antes de que tus manos tuvieran que parar las suyas». Palabras que sacan la ternura de la mujer, «Echabas palabras como cascabeles para espantar presagios» y la crudeza de ser mujer, «Las manos de las comadres […] hendidas de trabajos, con la carne replegada en ríos. Eran manos viejas cuando aún erais jóvenes».

Palabras técnicas, «enseñarles el pique de medio par, el casadillo, el nido de abeja y la antena» o metafóricas, «Un hilo les tiró a todas del estómago». Palabras en latín, «Nunc est obliviscendum ut recordetur»; escritas con la gheada propia del gallego o el seseo, «ghato y gharabullo y sereixo y samburiña» o en castellano, «la que tejen». Lenguaje adolescente, «y tú en plan tía, tranquila […] pensando rápido en las divas de dancehall» o lenguaje marinero, «tronzó a punta de cuchillo las redes de los berberechos […] dos piezas de redes de pesca por entrallar»

Todo para que entendamos «de dónde venía el lenguaje y por qué, para poder tener voz y para que el mundo […] funcionase».

Pues todo lo ha dicho Nerea Pallarés, poco hay que añadir. O nada.

Solo quiero decir que Punto de araña es un canto alegórico a la riqueza del lenguaje; a través de él vemos un mundo abundante, más complejo. Por eso ha ido cambiando con el paso de los años y los diferentes lugares. Por eso conforma el universo, donde no podemos excluir ni una sola palabra. Y todos los que usan una lengua tienen el mismo mundo, con los mismos derechos, los mismos miedos, las mismas penas e idénticas alegrías.

Nerea Pallarés advierte que no puede existir un mundo diferente para hombres y mujeres porque ambos requieren los mismos cuidados, las mismas labores y las mismas holganzas.

La novela es un canto a la mujer en general, a la mujer gallega en particular, y a la mujer gallega marinera en exclusiva, representante del duro existencialismo que ha sobrellevado gracias a la unión con las demás. Solo pensando como un nosotras, que se iguale al nosotros, es capaz de erradicar la soledad. Los símbolos utilizados en la novela están encaminados a conceder la importancia de la conexión: La red, fundamental para los pescadores, ha sido elaborada por mujeres.

El encaje, símbolo de elegancia y poder, reaviva el esfuerzo de las mujeres que, con precisión, marcan su trabajo.

El mutismo al que son sometidos los habitantes es un símbolo que utilizan las mujeres para que todos sientan la importancia y la inhibición social experimentada por ellas desde tiempos inmemoriales; de esta forma, los símbolos acrecientan el tono crítico con el que denuncia la explotación de la mujer y la injusticia social. En Punto de araña observamos tradición y feminismo. Cómo la mujer puede insertarse en el mundo marinero.

Las mujeres de Nerea Pallarés son tradicional-progresistas y utilizan el poder de lo atávico para hacerse valer. Son mujeres que se han visto desaparecer en los ámbitos familiar, laboral y social a pesar de haber estado presentes en todos ellos, siendo el fundamento de cada uno. Ari, Lita, Xela, Catuxa… todas denuncian la criminalización a la que pueden llegar a ser sometidas, abusos y agresiones físicos o psicológicos ante los que el hombre ha destacado por su pasividad.

Punto de araña es una narración de diferentes yoes que cobra sentido cuando se unifican en un nosotras.

La presencia de Ari es fundamental en la historia. Es la que acerca la magia de la mitología al pueblo; es la portavoz del mito de Ariadna; gracias a ella las mujeres “matan” al hombre antiguo y lo liberan de su egoísmo y brutalidad a través de la tejedura de palabras.

Las tejedoras ponen en marcha el mito de Penélope, usando la astucia para, sin violencia, destejer una identidad con la que no estaban conformes y crear un texto que exprese una historia nueva.

Los mitos de Ariadna y Penélope simbolizan la causa y consecuencia de este despertar de la mujer, capaz de crear un mundo nuevo que siga la musicalidad y movimiento de los palillos; un universo armónico movido esta vez, no por las esferas sino por las palilleras, creadoras de una vida celestial reflejada en el mar que las acompaña.

¿Y nos preguntamos si existe la magia? Solo hemos de leer Punto de araña, una novela difícil de escribir y muy fácil de leer, una novela que recrea un nuevo estilo, algo que podríamos considerar como feminismo mágico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario