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domingo, 30 de abril de 2017

TODO ES REAL



Hay algo en Todo es real que me fascinó desde el primer poema, puede que sea el ritmo rápido del verso o puede que su vocabulario coloquial, salpicado, sin embargo, de algún término específico, culto, mitológico que paradójicamente consigue una lectura más fluida de la poesía de Misael Ruiz Albarracín.

Ahora viene la mayor incógnita, ¿dónde estaba este poeta hasta ahora? ¿o dónde estaba yo que no había oído hablar de él? De nuevo una alumna me ha sacado de la oscuridad; mi amiga invisible me ha regalado este XXX Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás. Nunca podré agradecer bastante a los alumnos su alegría, disposición y bondad pero, cuando me abren los ojos a lo desconocido el agradecimiento se transforma en reconocimiento, en algo que, aunque a algunos les parezca imposible, nunca olvidaré.

Gracias, Carlota, por este libro, indudablemente merecedor del premio.

Todo es real es una colección de 51 poemas divididos, en principio, en tres partes:

Flujo o materia: 11 poemas
Ida y vuelta: 28 poemas
Todo es real: 12 poemas

Los poemas de Flujo o materia establecen desde el principio la belleza de lo efímero, el milagro de lo que es y deja de ser, lo que creemos que es nuestro verdadero mundo, formado por nuestras palabras, por aquellas que conocemos y en las que nos encerramos para no salir de él; el inesperado paraíso sólo nos acerca a la muerte, por el contrario, la vida nos obliga a sentir la angustia de lo que nos rodea, que, por supuesto, está fuera de ese paraíso. El verdadero no está formado de materia o de nuestro flujo de palabras y pensamientos, el verdadero paraíso mantiene la esencia de lo natural a pesar del paso del tiempo.

Los poemas de Ida y vuelta se recrean más en el individuo, en el ser capaz de penetrar en los demás a través de la naturaleza. El tiempo es circular, todo se repite, sólo hemos de contemplar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no somos dueños de nada

Ya he estado donde estoy,
en otro cuerpo, en otro tiempo.

Lo que somos es un compendio de sensaciones y palabras, que permanecen en la memoria mientras vamos siendo. La verdadera opulencia del ser está en la introspección; es lo que de verdad nos pertenece y es sólo nuestro

la del silencio y el vacío, la
del aire que apenas se mueve,
la del olvido, la de la vida
sin huella, la de lo nunca dicho

Como si fuéramos una ola podemos sentir la formación y el declive a partes iguales, en un momento:

                     ...y, un instante
es la ola en todo su esplendor.
En ese instante nace
su muerte...

Aunque de lo que nos haya hecho conseguir el esplendor sólo recordaremos secuencias, ficciones

Somos como una pequeña tribu de animalillos que disfrutan la vida a través del deseo:

Esta mañana, un petirrojo,
un mosquitero y una curruca
[...]
La abubilla sacude
su áspera corona.
No recuerda su crimen:
ha olvidado al vencejo
...

y lo hacen porque no se sienten más que nadie, no tienen conciencia de su identidad en la sociedad

es el mismo y no es el mismo
de hace un año.

Este tema que trata del ser como individuo social nos recuerda a los versos del maestro:

Creo que una brizna de hierba no es menos
que el camino que recorren las estrellas
y que la hormiga es perfecta
y que también lo son el grano de arena y el huevo del zorzal,
y que la rana es una obra maestra digna de las más altas,
y que la zarzamora podría adornar lo salones del cielo
...

Pues, si Walt Whitman cantó a la maravilla que es la vida humana, Misael Ruiz hace una llamada a que aprendamos a intuir las sensaciones de la naturaleza para que luego puedan calar, hondas, las palabras.

Si aprendemos a identificar las sensaciones que nos manda la vida estaremos también familiarizados con la muerte, como si se tratase de un ciclo natural, nada traumático

                     ...no siento
felicidad ni tristeza; solo
el frío en la yema de los dedos.

Este segundo apartado de Ida y vuelta nos advierte de que a veces vienen recuerdos, otras se van, a veces acuden imágenes que desaparecen enseguida, otras veces encontramos cosas que son realmente sombras de lo que fueron. Todo va y viene de forma efímera, por eso no debemos olvidar que la muerte está presente, no podemos evitarla aunque intentemos constantemente no hablar de ella

juega con él, deja que huya
allá donde lo espera.

No es traumático el dejar de ser materia puesto que

                                 Quedarán
sus cuerpos inútiles proyectados
hacia el interior de otro cuerpos,
[...]
                     Renacen en un gesto, una
 idea, un afán o un sueño injertado
 
Ruiz Albarracín continúa con el mismo optimismo que embargó a Whitman. Todo renace desde el momento en que una flor nos recuerda a otra que teníamos hace tiempo, en el instante en que una sonrisa o una lucha por conseguir un ideal nos lleva hasta otros que no están presentes pero siguen, como flujo, con nosotros. Sólo quienes olvidamos son los que mueren de nuevo.

La vida son recuerdos y deseos, si nos falta el deseo, el fuego que arde en nuestro interior, nos quedan sólo cenizas, estaremos muertos. El deseo es como un viento, es la potencia que nos empuja, si no hay deseo estamos acabados; nos dejamos llevar por él, por eso, cuando se desvanece porque ya se ha obtenido, se va hacia otros cuerpos

Veo el deseo
[...]
Me acerco
[...]
                     disuelto
ya en su carne, nada soy
sin él.
[...]
errático
hacia otros cuerpos
que se anudan
convulsos...

Nada puede perdurar ni detenerse. Todo pasa, hasta los buenos momentos

Igual que el sol
no puede detenerse a mediodía,

En esta Ida y vuelta la vida, así como la muerte, se encuentran en la naturaleza. Ella nos lo da todo y nosotros somos

         ...como la alimaña
que se oculta entre las zarzas

El secreto está en saber vivir y renacer en cada ocasión, fundiéndose en los demás, disfrutando, sin obsesiones preocupantes, dejando que pase el tiempo de forma constante

Ser la llama y el humo,
extinguirse: arder.

Me gustaría poder afirmar que en estos sentimientos del deseo aparece una gran influencia de los poemas de amor de Cernuda para quien «Donde habite el olvido» es «donde el deseo no exista»

En El pájaro celeste descubrimos gran influencia de la Generación del 27; la o igualadora de Cernuda en «canto o cuerpo», la elisión del verbo para dejar el concepto «tu oro, las estrellas», y por supuesto, «la sombra del paraíso» es como en Vicente Aleixandre, la naturaleza que recuerda a antes de estar mancillada por el hombre, por eso

seas sólo aire y, en el aire,
un tumulto de sueños,...

La voz poética de Misael Ruiz anhela el glorioso cosmos perdido. Asimismo el lenguaje se torna más surrealista aunque sin llegar al de principios del XX

Pájaro —canto o cuerpo—:
tu oro, las estrellas.

El final del libro Todo es real resuelve la disyuntiva del principio, también aquí es igualadora
la conjunción de Flujo o Materia, y viene a certificar lo expresado anteriormente. La realidad va cambiando, lo que se repiten son las sensaciones

                     las palabras
nacen sin saberlo entre los dedos:
nada vuelve, todo
es real.

La realidad, es personal, cada uno tiene su propia realidad y consiste en pasar por la vida como un elemento más sin conciencia de ser algo importante. Formamos parte de un todo desigual —no uniforme— en el que las cosas están porque sí. Si no intentamos sólo poseerlas podremos llegar al fondo de la esencia de cada una, que es la nuestra en realidad. Nosotros estamos en la esencia de las cosas.

El sueño no es sino el eco de la realidad, de la vida. Si el deseo nos hace espíritu todo se iguala, la vida y la muerte

En el vacío de una voz
resuena el eco de los muertos
tan real como el eco de la voz.

Misael Ruiz Albarracín, con un lenguaje totalmente natural realiza una poesía que refleja gran interés por el deseo, del que reafirma su brevedad. En las páginas de Todo es real define el amor y la muerte contrastando sensaciones. La actitud lírica que predomina es carmínica, en una expresión total de sentimientos.

Es cierto que el lenguaje es natural, sin embargo a veces emplea una sintaxis caprichosa con la que consigue aportar cualidades a verbos «¿por qué entonces no amar incontinente?» ;de esta forma el verbo se nominaliza y adquiere presencia de concepto.

Destacan metáforas «palabras labradas en el aire», algunos oxímorons que confieren el punto surrealista «autómatas animados», «el soplo de los muertos». Las sinestesias nos unen a la naturaleza «se alimentó del color de la tierra»; de hecho el vocabulario coloquial  se torna específico al tratarse de la naturaleza: páramo, zarzas, pastor-poeta, jacarandá, zarzaparrillas, encinas, algarrobos...

A veces incluso compara órganos del ser humano con elementos de la naturaleza para darles vida propia, libertad o fugacidad «El ojo [...] alza el vuelo como un ala». Otras veces  animaliza el mundo vegetal mediante perífrasis tan largas que se hacen imposibles «brisas / que llegan con la tarde a desovar / su tierra, su color, su aroma extraño».

Las imágenes mitológicas también aparecen: Aracne, Orión, Femio, el Cielo estigio de Caronte pueblan las páginas para recordarnos amores y muertes proyectados a través de sueños o ideas.

Todo es fluir, la vida fluye, los sentimientos, los deseos, y nada los podrá parar, se irán recomponiendo, reestructurando en otros para conseguir que la vida y la muerte sean imperdurables en el amor.

Bello Todo es real
Bella la poesía

Bella la amistad

4 comentarios:

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Me alegro muchísimo de que te haya gustado. Confieso que me costo mucho encontrar un libro que no te hubieras leído y uno que te gustara. Y pienso que he acertado.

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    1. Has acertado de lleno. Muchas gracias! Puedo dejártelo cuando quieras porque te gustaría leerlo, sobre todo algunos poemas.
      ¡Seguimos leyendo!

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