miércoles, 28 de enero de 2026

ODISEA

Parece increíble que hace casi tres mil años, alguien, Homero, por ejemplo, escribiera en verso un poema que ha sobrevivido hasta hoy. No solo eso, probablemente la Odisea sea uno de los libros más conocidos en el mundo. Vivir una odisea es una expresión de lo más normal cuando queremos referirnos a las adversidades que pasamos como consecuencia de un suceso. Es notorio el canto de las sirenas que atraen, el ataque del gigante Polifemo, Penélope y su función de tejedora, la hechicera Circe… Son pasajes de esta gran historia que aun no habiéndola leído, se conocen.

Por eso la Odisea es universal; ha resistido el paso del tiempo y las diferentes culturas. Sin embargo, Blackie Books ha inaugurado una colección: «Clásicos liberados» con esta historia y, no podía ser de otra forma, lo ha hecho a lo grande. Basada en la versión de Samuel Butler, Miguel Temprano García ha elaborado la traducción del inglés. Por cierto, fantástica; los hexámetros en los que fue escrita en su día han sido sustituidos por la prosa, de esta forma el ritmo solemne y cuantitativo de la poesía griega se adapta a la prosa sencilla natural y armónica del castellano. Cualquiera puede leer Odisea, la adaptación es tanto de la estructura como de los términos, Temprano utiliza un vocabulario usual para narrar las hazañas de Ulises; aunque no debemos olvidar el acierto de introducir «La versión de Penélope» de Margaret Atwood. Una joya en la que Penélope, una vez muerta, nos cuenta su visión de los hechos, desde que fue casada con Ulises hasta que él llegó de su aventura, 20 años después. Asimismo el microcuento de Augusto Monterroso «La tela de Penélope o quién engaña a quién» merecería ser historia y no literatura y el poema de Javier Krahe «Como Ulises», saca más de una sonrisa.

No termina ahí la edición. No puedo dejar de mirar las ilustraciones de Calpurnio: trazos sencillos en los que cada personaje tiene su sello personal para poder “leer” las imágenes con facilidad. En los márgenes, como en los grandes libros, encontramos acotaciones informativas que guían al novel en la materia sobre quiénes fueron algunos de los personajes que aparecen: Méntor, Calipso, Ulises…, y sobre algunos comentarios que otros autores elaboraron de la obra. ¿Podemos despistarnos? No. Los 24 cantos marcan además la fecha, desde que comenzó el regreso Día 1. 8 de marzo 1178 a.C, hasta que llegó a casa dispuesto a matar a los pretendientes Día 41. 17 de abril 1178 a.C.

No se le puede poner ninguna pega. La edición es una maravilla, atractiva y actual. Y, a pesar de estas novedades, Odisea (liberada) mantiene ciertos recursos de la épica griega que le confieren su característica. No debemos olvidar que estamos ante una epopeya por lo que los héroes continúan encarnando ideales como el honor y el valor, aunque la edición de Miguel Temprano haga hincapié en el carácter pícaro y embustero del protagonista «Lo dijo para confundirme, pero yo era demasiado astuto para dejarme engañar y respondí con una mentira […] El muy cruel y miserable no me respondió una palabra sino que, con un gesto brusco, atrapó a dos de mis hombres…».

Los dioses intervienen en los asuntos humanos; la adaptación de Blackie Books incide en la ayuda de Atenea que guía a Ulises, lo aconseja transformándose en Méntor, o de forma invisible lo ayuda para que conserve la vida. Al final tenemos la impresión de que Ulises no era para tanto, al menos sin la ayuda de la diosa le habría sido imposible el viaje, tal como lo fue para sus hombres. Pero es épica, por lo que las enseñanzas sobre la condición humana están presentes en todo momento, como la tradición oral de la que parte; así el vocabulario sencillo es el dominante, las fórmulas repetitivas «Llegamos entonces… Cuando llegó la mañana… Cuando casi había llegado… Cuando llegaron a la casa de Circe… Cuando llegué al bosque…» van aportando continuidad a la narración y enfatizan los sucesos que se cuentan.

Por supuesto, el epíteto épico no podía faltar «Cuando apareció la hija de la mañana, Aurora de dedos sonrosados». Fórmulas de transición para indicar los cambios de escena o de narrador, normalmente acompañadas de verbos dicendi que favorecen el discurso directo y la atención

Entre tanto Euríloco había estado dando malos consejos a los hombres

—Oídme —dijo—, mis pobres compañeros […]

Así habló Euríloco y los demás aprobaron sus palabras.

De esta forma la cadencia de la epopeya griega se mantiene, así como la claridad de lo narrado que, unido a los comentarios antes referidos y las ilustraciones, hacen de esta edición la perfecta para que todos sepamos los hechos de la Odisea sin perder detalle.

Odisea liberada me la prestó Amaya, la de espíritu clásico y mente clara. Yo compraré la siguiente historia de esta edición de Clásicos Liberados.

jueves, 22 de enero de 2026

TABBY

Esta novela no es mía; es de mi hijo y me la dejó mientras estuve en su casa. No sabía si la comentaría o no; solo leía por tener la mente en otra cosa que no fuera un martilleo constante que me la dejaba vacía.

Él está en su casa ya y yo en la mía, y con este triunfo suyo he recordado esta mañana, cuando me he despertado en mi cama con una alegría infinita, que lo ocurrido a Tabby Saint es digno de ser contado, y digna de alabanza la facilidad con la que Sarah Mian cuenta, con una base de ternura, algo de humor y toda la convicción del mundo, el giro que puede dar una vida deshecha. Maltratada desde su más tierna infancia por un padre alcohólico, cuyo cerebro, dañado a su vez por los golpes recibidos de su padre, no le permitía comportarse de manera afectiva con su familia; confiada por su madre a una mujer para que se hiciera cargo de ella y luego la dejó en un internado para chicas problemáticas «El tutor que me asignaron en Raspberry tenía veintimuchos años y no era feo […] Después de eso todas mis “tutorías” consistieron en hacerle pajas […] En cuanto se relajó y cerró los ojos, saqué la pesada grapadora de debajo del jersey y le incrusté tres o cuatro grapas metálicas directamente en los huevos». Cuando abandona el centro a los 18 años, Tabby es capaz de llevar una vida más o menos normal, con más problemas y menos oportunidades pero sabiendo salir siempre adelante. Después de diez años apartada de su hogar, vuelve a Solace River y ve la casa donde se crio, destruida. Ella ha sabido sobrevivir mejor que el resto de su familia: su hermana pequeña es drogadicta y madre de dos niños pequeños; su hermano menor solo tiene en mente vengarse de los que dejaron a su hermano mayor parapléjico de una paliza y su madre, ya viuda, es casi una sombra que, malviviendo, continúa haciéndose cargo de todos.

Pero una vez en el pueblo, Tabby conoce a West, el dueño de un bar, que la ayudará a dar un giro de 180 grados a la vida de la familia Saint. Todo puede cambiar, a veces de la forma más inesperada.

No hay que perder de vista a Sarah Mian, esta es su primera novela y ya ha sido premiada. Al leer Tabby, no eres ninguna perdedora, nos adentramos en nuestros propios traumas y buscamos el sentido de nuestros propios orígenes. El estilo de Mian se desmarca del realismo social al escoger una voz narrativa en primera persona inmensamente humana, con gran dosis de sarcasmo que no elimina la ternura «Intento pensar en qué más decir —Me gusta cómo suena su voz al teléfono. Como un pastel de ángel».

La familia Saint es el escándalo social; en un ambiente arruinado, los niños actúan como adultos y los adultos se olvidan de que son humanos «Poppy se ha ido por drogas. Ha dejado a los niños en el coche en casa de un camello y Janis se ha quedado dormida. Swimmer ha desaparecido del asiento trasero y nadie sabe nada de él».

La protagonista debe luchar con los demonios del pasado para hacer frente a un futuro cuyo presente no permite que se cumpla. El final, aunque parece cerrado, no lo es; nos gustaría pensar que sí, que todo irá bien a Tabby porque su lucha lo merece, pero sabemos que deberá seguir esforzándose cada día.

Creo que este es el mensaje de Sarah Mian, la vida es una prueba constante que debemos pasar mientras vivimos en un mundo que se presenta destrozado, en el que, a pesar de las contradicciones hay cariño, en el que, a pesar de la hostilidad podemos encontrar válvulas de escape que nos hagan llevaderos algunos momentos y nos recuerden que merece la pena seguir luchando.

La narrativa es ágil, los diálogos contienen un punto de humor que suaviza el dolor, la exclusión social y las aberraciones por las que debe pasar una familia marcada y despreciada


—¿Drogas?

—No. Lo otro. Lo que tienes que hacer para conseguirlas. Ni los temblores ni los vómitos, nada puede ser peor que vender tu cuerpo. Si eres capaz de soportar eso noche tras noche, puedes pasar el mono sin problema

Historia marginal repleta de violencia y optimismo. Una novela que enciende una luz en la oscuridad que nos asusta en algún momento. Historia que debe ser leída porque la vida, aunque dura, es lo mejor que tenemos. Quienes hemos estado a punto de perderla, lo sabemos «—La música está en todas partes». Alberto, Antonio y yo hemos visto música en Amaya, en Lara, en Francis, en Erin, Darío y Carlota y, sobre todo, en todos y cada uno de los componentes del personal sanitario del IMED de Elche; gracias a ellos, hoy sonreímos.